Conferencia Magistral Jesús Fernández Villaverde

Consecuencias de las políticas comercial y exterior de la Administración Trump

La Fundación Rafael del Pino y el Círculo de Empresarios organizó el 6 de septiembre de 2018, la Conferencia Magistral de Jesús Fernández Villaverde “Consecuencias de las políticas comercial y exterior de la Administración Trump”.

Jesús Fernández Villaverde es Catedrático de Economía en la Universidad de Pensilvania desde 2007 y miembro del Nacional Bureau of Economic Research (NBER), del “grupo de los cien” y del consejo editorial de relevantes publicaciones nacionales e internacionales. Es Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas y Empresariales por ICADE y Doctor en Economía por la Universidad de Minnesota.

RESUMEN
El 6 de septiembre de 2018 la Fundación Rafael del Pino y el Círculo de Empresarios organizaron la conferencia de Jesús Fernández Villaverde, catedrático de Economía de la Universidad de Pensilvania, titulada “Consecuencias de la política comercial y exterior de la Administración Trump”. Según Fernández Villaverde, esta política ha supuesto una revolución en las relaciones internacionales y comerciales de Estados Unidos con el resto del mundo. Una revolución que es tan profunda como las cuatro anteriores que experimentó esta política estadounidense: 1914, tras el inició de la Primera Guerra Mundial; 1941, a partir de la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial: 1989, como consecuencia de la caída del Muro de Berlín y el final de la Guerra Fría, y 2001, después de los atentados del 11 de septiembre.

La revolución actual supone una ruptura con las estructuras básicas de relaciones internacionales y comerciales que Estados Unidos había construido desde 1944 en la Conferencia de Bretton Woods. Una revolución que viene explicada por factores ideológicos, factores coyunturales y factores estructurales.

En el ámbito ideológico, vuelven los fantasmas del pasado de Estados Unidos y Steve Bannon, que fue estratega jefe de la Casa Blanca durante los siete primeros meses de la presidencia de Donald Trump, es una de las personas que más ha influido en su retorno. La idea central del pensamiento de Bannon consiste en que América se construyó gracias al sistema americano de protección a la industria y al control del sistema financiero para ayudarla. Ese sistema se basa en las ideas del estadista decimonónico estadounidense Henry Clay, que se asentaban en tres pilares: un arancel protector (25%) de la industria americana, el control del sistema financiero para que financie a la industria estadounidense y un gran plan de inversión en infraestructuras. Estos son, también, los pilares fundamentales del programa de Trump.

En el caso concreto de los aranceles, estos pasaron a ser muy bajos a partir de Bretton Woods. La Administración Trump está muy descontenta con esto.
El entramado ideológico de Clay se completa con otras dos ideas de naturaleza política: unas fuerzas armadas muy bien preparadas y el nacionalismo interior. Esto también es lo que quiere hacer Donald Trump.

En el ámbito político también predominan las ideas de James Polk, presidente de Estados Unidos entre 1845 y 1849. Sus elementos esenciales son una fuerte desconfianza hacia las élites de la costa este, una base electoral de clase trabajadora, blanca y rural y una política exterior muy agresiva. Una política nuevamente muy similar a la de la Administración Trump cuyas consecuencias fueron la guerra Estados Unidos-México. Como consecuencia de la derrota que sufrieron, los mexicanos tuvieron que ceder a los estadounidenses la mitad de su territorio, que incluía los estados de California, Nevada, Utah, Arizona, Nuevo México, Wyoming y Texas. Además, se agravaron las tensiones territoriales entre EEUU y sus vecinos.

Lo que está haciendo Trump, en consecuencia, ya ha sucedido antes. Trump lo utiliza para construir su política exterior y comercial.

Por lo que se refiere a los factores coyunturales, lo primero que hay que tener en cuenta es que Trump gana la nominación debido a los problemas internos del Partido Republicano: el hastío con la saga Bush, el hecho de que Jeb Bush no quería presentarse, Marco Rubio no estaba preparado, … En segundo término, hay que tener en cuenta que, en Estados Unidos, raramente un partido gana tres elecciones presidenciales seguidas. El único caso que se dio en el siglo XX fue la victoria de Bush padre después de los ocho años de presidencia de Ronald Reagan. La economía, además, había crecido poco en los años anteriores.

Todo ello jugaba a favor de la victoria de Trump. De hecho, el modelo de predicción de Ray Fair, de la Universidad de Yale, decía que un candidato republicano, sin poner nombres, hubiera obtenido el 56% de los votos, lo que indica que el terreno estaba abonado para una victoria republicana. A pesar de ello, Trump solo obtuvo el 49% de los sufragios.

Por último, Hillary Clinton era una candidata horrorosa, tanto en términos estratégicos como tácticos, y cometió errores importantes que le costaron la victoria.

En cuanto a los factores estructurales, destacan en especial cuatro: el cambio demográfico, el auge de China, la revolución en el mercado energético y las heridas de la crisis financiera. El cambio demográfico supone que cada vez habrá menos estadounidenses blancos y más de otras razas, en especial latinoamericanos y asiáticos. Eso implica que Europa les importará cada vez menos.
A su vez, la llegada de China al comercio internacional es mucho más grande de lo que nadie se imaginó. En tan solo una generación ha pasado de aportar el 5% del valor añadido bruto industrial del mundo a suponer el 25%. China, además, representa el 20% de las exportaciones mundiales y tiene un gran superávit corriente. Pues bien, Trump ganó las elecciones en los territorios más afectados negativamente por China. Los grandes perdedores son personas blancas no hispanas, con un nivel de formación de educación secundaria o menor, mayores de 50 años, cuyo nivel de vida es el 150% del nivel de pobreza. Eso ha tenido consecuencias electorales.

En el ámbito energético, el fracking supone toda una revolución, porque ha convertido a Estados Unidos en el primer país por reservas de petróleo y gas del mundo. Esto ha provocado que pase de ser importador a exportador de productos energéticos.

A su vez, la crisis financiera ha provocado un descontento generalizado con el sistema financiero. Además, hay que tener en cuenta que las crisis financieras son muy diferentes de las crisis normales en sus efectos políticos y económicos. En este caso, ha dado lugar, entre otras cosas, a la aparición del populismo y para los populistas es muy fácil convertir en enemigo al sistema de comercio internacional. En este ciclo electoral, la crisis financiera ha sido especialmente cruenta por la concentración de efectos.

Con todo lo anterior, se han construido tres teorías sobre la estrategia de Trump. La primera de ellas dice que su intención es reconstruir un sistema internacional diferente al liberal. La segunda dice que todo consiste en luchar duro para obtener más beneficios. La tercera se resume en hacer cosas a medida que se avanza.

Como consecuencia de ello, las instituciones del sistema internacional, como el FMI, el Banco Mundial o la Organización Mundial del Comercio, van a quedar muy afectadas porque EEUU ha pasado de ser un agente cooperador a no cooperador. Esto es peligroso cuando llegue una crisis. Además, el sistema de seguridad colectiva queda tocado, mientras se pierde la confianza en Estados Unidos.

A partir de ahí, no sabemos cómo de grande va a ser esta guerra comercial. En el peor caso los aranceles subirán del 5% al 30% o al 60%. El PIB mundial bajaría un 2% o 3%, pero el bienestar caería mucho más. Además, va a haber un coste en términos de tasa de crecimiento de unas décimas al año, con efectos tremendos a largo plazo. Los riesgos de esta situación para Europa se encuentran en los ámbitos de la seguridad y la energía. En el caso energético, se debe a que Estados Unidos ya no tendrá interés en esforzarse por mantener abiertas las rutas comerciales del petróleo. En relación con ello, Oriente Medio perdería importancia para Estados Unidos. China podría tener problemas en los mercados internacionales y podría seguir con la escalada militar.

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