El fin del miedo

Cristina Garmendia, Sarah Harmon, María Teresa Fernández de la Vega y Gloria Lomana

La Fundación Rafaael del Pino organizó, el 22 de octubre de 2018, el diálogo sobre el liderazgo femenino en España con motivo de la presentación de la última obra de Gloria Lomana “El fin del Miedo” editado por La Esfera de los libros.

En el acto intervinieron:
Cristina Garmendia, Presidenta de la Fundación Cotec para la Innovación
Sarah Harmon, Directora General de LinkedIn España y Portugal
María Teresa Fernández de la Vega, Presidenta de la Fundación Mujeres por África
Gloria Lomana, Periodista y escritora

La Revuelta de las Mujeres, que nació en los escenarios, se ha propagado por la calle y las redes, sumando hombres día a día. La igualdad es el gran reto del planeta que nos está transformando. Y el cambio de roles. #ElFindelMiedo ha llegado con fuerza y es una invitación a compartir. Los hombres entenderéis mejor vuestro mundo y el nuestro. El mantra solidario, el hashtag de la libertad.

RESUMEN
El 22 de octubre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo sobre el liderazgo femenino en España, con motivo de la presentación de la última obra de la periodista Gloria Lomana “El fin del Miedo”, editado por La Esfera de los libros, en el que participaron, además de la autora, María Teresa Fernández de la Vega, presidenta de la Fundación Mujeres por África; Cristina Garmendia, presidenta de la Fundación Cotec para la Innovación, y Sarah Harmon, directora general de LinkedIn España y Portugal.

En el transcurso de su intervención, Gloria Lomana comentó que las mujeres han luchado mucho, durante mucho tiempo, para explicar una cosa muy elemental: que lo que están pidiendo es la igualdad de oportunidades para poder demostrar sus talentos y sus capacidades. Y aunque se ha avanzado mucho desde los tiempos de su abuela, todavía queda mucho por hacer. Por eso reclama la colaboración y la comprensión de los hombres.

Al referirse a las mujeres con las que había hablado para escribir el libro, Lomana señaló tres elementos comunes a todas, o casi todas, ellas. El primero es que casi todas reconocían que habían tenido miedo al fracaso, a levantar la voz en una reunión en la que los hombres fueran mayoría, a que la maternidad las penalizase en su carrera profesional, o a sentirse culpables por no ser buenas madres. Incluso, habían tenido miedo a tener miedo. Eso son inseguridades que comienzan a los siete años con el reparto de roles entre hombres y mujeres.

El segundo punto en común reside en las dificultades que decían tener para conciliar la vida profesional y la vida laboral. Eso es algo que aún está pendiente de resolverse. Y el tercer punto es que todas admitían que están dando la vuelta a los estereotipos sobre la mujer heredados del pasado.

Para defender la importancia de la igualdad de oportunidades de la mujer, Lomana citó estudios que hablan de que las empresas ganan más cuando aúnan más talento e incorporan mujeres. Pese a ello, faltan mujeres en los puesto directivos. También citó otro estudio que indica que, si hubiera una igualdad real de las mujeres en todo el mundo, el PIB global sería un 26% mayor. Y también indicó que todos los organismos internacionales coinciden en destacar la capacidad mediadora de las mujeres.

La pregunta que se hizo a continuación es, si las mujeres tenemos esas cualidades y podemos aportar tanto, ¿qué está pasando para que la sociedad no se dé cuenta de ello?
María Teresa Fernández de la Vega, por su parte, dijo que las mujeres tienen esas cualidades, pero que es muy difícil cambiar las cosas, por lo que la labor de las periodistas, que ponen el foco en el problema, es muy importante.

En su opinión, son muchas las cosas que hay que cambiar porque el discurso histórico machista, que empieza con los filósofos griegos y continúa hoy, se construyó sobre la base de que hombres tan brillantes como Aristóteles o Platón dedicasen toda su inteligencia a poner de manifiesto la inferioridad de las mujeres. Afortunadamente, aparecieron mujeres para decir y hacer lo contrario.

Para poder cambiar la situación y alcanzar la igualdad, es preciso dar poder político a las mujeres. Es necesaria una feminización de la sociedad y del poder porque las mujeres quieren cambiar las cosas mediante la voz y la palabra, con el fin de conseguir un modelo asentado en unos valores distintos a los del pasado. Las feministas, de hecho, han cambiado el mundo hablando, entendiendo y comprendiendo los problemas de los otros.

Esta revolución feminista, que se inició con #MeToo, ha llegado en un momento de retroceso de la igualdad y ha parado en seco esa tendencia. Y es que, según dijo, el machismo institucional ha visto las orejas al lobo y se ha quitado la máscara. Ahora que lo ha hecho, se ve cómo ha faltado al respeto a las mujeres.

En su opinión, estamos ante una situación muy importante, que se inició con la marcha sobre Washington el año pasado. Lo que estamos diciendo es stop a la falta de respeto, a un modelo que se descompone y que es incapaz de dar respuesta a los problemas que tiene el ser humano. Con ello, las mujeres están defendiendo no solo sus derechos, sino los derechos humanos, la democracia, un modelo de convivencia.

Cristina Garmendia destacó que la igualdad es un movimiento social imparable porque hoy es imposible salir con algo que no tenga un cierto equilibrio de género porque la sociedad ya no lo acepta.

Al referirse a la sociedad del conocimiento, se preguntó que, si ésta se basa en el talento, si se invierte tanto en educación para generarlo, ¿por qué no se aprovecha el talento femenino?
También se refirió a la brecha de género que existe entre las distintas carreras: el 38% de los chicos eligen ciencia, tecnología y matemáticas, frente a un 15% de las chicas. Y, desde la década de los 80, el número de mujeres informáticas se ha reducido a la mitad. Esto, en su opinión, tiene que ver con los roles familiares.

Las mujeres, comentó a continuación, se muestran más preocupadas que los hombres por el impacto que la tecnología va a tener en la sociedad y en la igualdad. Los hombres se sienten más capacitados para afrontarlo que las mujeres.

Respecto a las mujeres directivas y emprendedoras, las hay, pero hay que buscarlas, porque no figuran de las primeras en los buscadores.

Sara Harmon se centró en hablar de cómo pueden llamar la atención las mujeres para las tomen en consideración. El feminismo ha respondido y se le ha criticado, pero cuando se le critica hay que tener en cuenta que no es perfecto porque es un movimiento formado por seres humanos. Aún así, el feminismo está desafiando el status quo porque las mujeres nunca han formado parte de él; está rompiendo la estructura social y cultural.

El feminismo ha ayudado a que las mujeres crean en su voz, en que su voz es importante en un mundo en el que hay muchas voces. Escuchar esas voces femeninas es importante porque narran historias y experiencias individuales que ayudan a poner fin al miedo, porque son historias y situaciones con las que otras mujeres pueden identificarse. En este sentido, internet ha confirmado ser una herramienta vital para habilitar a esas personas que antes no tenían voz. Es importante porque cada historia es personal y emocional. Por eso, las palabras importan, porque tienen experiencias que contar.

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