La computación cuántica y su impacto en nuestra  sociedad

Ignacio Cirac

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Resumen

El 30 de marzo de 2022, la Fundación Rafael del Pino organizó el diálogo “La computación cuántica y su impacto en nuestra sociedad”, en el que participaron Ignacio Cirac, director de la división teórica del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Múnich; Marcos Allende López, especialista en tecnologías cuánticas, blockchain y activos digitales en Washington DC, y Antonio D. Córcoles, experto en computación cuántica experimental en IBM, Yorktown Heights, Nueva York.

Ignacio Cirac: Estamos viviendo un momento muy especial. Aquellas ideas que mucha gente tuvo en los años 90 y que parecían irrealizables, hoy se pueden hacer. Se hacen en laboratorios, en empresas, en la industria, y ya somos capaces de construir algunos pequeños prototipos de ordenadores cuánticos y hacer algunas computaciones con ellos.

La computación cuántica se encuentra dentro de la teoría cuántica de la información, que junta dos revoluciones científicas y tecnológicas que tuvieron lugar en el siglo pasado. Por un lado, el descubrimiento de la física cuántica, que describe el mundo microscópico, de los átomos, las moléculas, los fotones, los electrones. Po otro, la teoría de la información, que nos dice que la información es algo que se puede medir, comprimir, corregir, y que ha dado muchas aplicaciones. La física cuántica es la base de la electrónica y la electrónica es la base de muchos de los equipos de los que disfrutamos. La teoría de la información nos permite utilizar los medios de comunicaciones actuales. Si juntamos estas dos revoluciones, da lugar a la teoría cuántica de la información, que tiene aplicación en computación, comunicación o metrología y nos permite utilizar la física cuántica para enviar y procesar información.

La física cuántica nos describe el mundo de lo más pequeño. Un ordenador cuántico es aquel que funciona de acuerdo con las leyes de la física cuántica. La física cuántica es una teoría antigua y ya la explotamos en los sistemas electrónicos, pero tiene aspectos que no los habíamos explotado porque hasta hace poco no teníamos acceso a ellos. Son los que están relacionados con los hechos más misteriosos de la física cuántica que vienen representados, por ejemplo, por el gato de Schrödinger. Si pudiésemos extrapolar los principios microscópicos al mundo macroscópico, la física cuántica nos diría que ese gato está en una superposición, que podría estar con una propiedad física que no está bien definida. La propiedad física podría ser estar vivo o estar muerto y podría estar vivo o muerto. La paradoja de Schrödinger también nos dice que si extrapolamos la física cuántica al mundo macroscópico y lo intentamos entender, nos diría que podíamos tener una caja en la que tendríamos esta superposición, un gato que todavía no ha definido cómo está, y solo cuando abrimos la caja queda definido el estado de ese objeto, en este caso si el gato está vivo o muerto y eso se produce con cierta probabilidad. La física cuántica nos dice, en definitiva, que los objetos de ese mundo microscópico no tienen las propiedades definidas y solo quedan definidas cuando los observamos.

Esto no solo ocurre con gatos, sino también con otras propiedades físicas, como podría ser la magnetización. Si tenemos un imán, podemos tenerle con el polo norte apuntando hacia arriba o apuntando hacia abajo. Según la física cuántica, el imán podría tener las dos posiciones a la vez. En el caso de un circuito podemos tener que las corrientes van en el sentido de las agujas del reloj o en la dirección contraria. De acuerdo con la física cuántica podríamos tener un circuito en el cual tuviésemos una superposición teniendo las dos superposiciones a la vez y solo cuando observamos queda definida la posición del polo norte o la dirección de la corriente en el circuito.

En el mundo microscópico podemos utilizar este tipo de fenómenos, en los átomos, que son como pequeños imanes, que pueden tener el polo norte apuntando para arriba o para abajo, con el spin para arriba o para abajo. En el caso de los circuitos, también lo podemos miniaturizar y tener un circuito microscópico muy pequeño, formado por corrientes superconductoras que se mueven o bien en la dirección de las agujas del reloj o en la dirección contraria. En estos sistemas microscópicos podemos observar esta superposición, podemos tener a la vez las dos propiedades. Esto es lo que en física cuántica describimos con fórmulas, asignando por ejemplo el valor cero cuando el spin del átomo está para arriba y el valor 1 al spin para abajo. Esto quiere decir que tenemos un estado en que tenemos una superposición, que viene caracterizada por dos números, alfa y beta, que nos dicen si cuando observamos el objeto, vamos a encontrarlo con más o menos probabilidad apuntando para abajo. En definitiva, en el mundo microscópico podemos tener acceso a estas leyes de la física cuántica, que nos dicen que podemos utilizar superposiciones, y solo cuando observamos quedan definidas las propiedades de esos objetos, en este caso, átomos o superconductores.

Lo que es más interesante es que esto es cierto incluso si tenemos muchos objetos. Podemos tener muchos átomos, o muchos circuitos superconductores. Podemos tener todos los átomos con el spin para abajo, en el estado que llamamos cero, cero, cero, o en el estado con todos los spines para abajo y uno para arriba. Existe un número exponencial de configuraciones exponencial del número total de átomos. Si tenemos un sistema microscópico formado por estos átomos, o por estos semiconductores, podemos tener superposición de un número exponencial de configuraciones. Podemos tener que todos los átomos están en cero, o algunos en cero y otros en uno, y como hay un número exponencial, aparece un número exponencial de configuraciones. Esto es lo que da la potencia de cálculo en los ordenadores cuánticos. Cada uno de estos estados funciona de manera paralela cuando hacemos alguna operación. Es como si tuviéramos un número muy grande de ordenadores haciendo operaciones a la vez y esto es lo que da la potencia de cálculo.

Cuando hacemos la computación con un ordenador cuántico, tenemos que medir, y si medimos, destruimos la superposición de acuerdo con las leyes de la física cuántica. Así es que el hecho de tener estas superposiciones no es suficiente. Para poder tener un ordenador cuántico es necesario que, de alguna forma, estas superposiciones se interfieran las unas con las otras de tal forma que al final no tengamos una superposición sino el resultado del cómputo que queramos hacer.

Se podría decir que lo que hace un ordenador cuántico es que procesa la información, ceros y unos, en términos de superposiciones, es decir, utilizando las leyes de la física cuántica, y, con eso, tiene otras opciones y puede resolver problemas de una manera más eficiente, mucho más rápida, que los mayores superordenadores que podamos tener, que no funcionan con estas reglas de superposición.

¿Cuáles son las aplicaciones y la situación actual de los ordenadores cuánticos? El cambio de los ordenadores electrónicos actuales al ordenador cuántico es un cambio esencial. No es un cambio de que algo vaya más rápido. Es que lo hacemos de una manera distinta y, por tanto, tiene una potencialidad enorme. Es, un poco, como el cambio que hubo del ábaco a los ordenadores electrónicos, en los cuales se pasó de utilizar leyes de la mecánica a leyes de la electrónica y eso nos dio muchísima más potencia. Ahora, con las leyes de la física cuántica, tenemos muchísima más potencia.

Los ordenadores cuánticos podrían tener aplicaciones en varios segmentos de la industria. Por eso pensamos que los ordenadores cuánticos tendrán un gran impacto en la industria y en la sociedad. La cuestión es cuándo va a ocurrir esto, porque ya tenemos los primeros prototipos de ordenadores cuánticos, así es que, en principio, uno podría pensar que ya podemos aplicarlos a todos estos problemas tan interesantes. Sin embargo, de momento esto no es así. La realidad es que estos ordenadores cuánticos funcionan en unas condiciones muy extremas, bien a temperaturas muy bajas, bien en vacío. Tenemos que hacer que no interaccionen prácticamente con nada y eso hace que resulte difícil llegar a operarlos y sacar todos los beneficios de ellos.

Eso hace que nos encontremos con los ordenadores cuánticos en la misma situación en que nos encontramos con los ordenadores hace ochenta o noventa años, esos primeros ordenadores que no eran capaces de hacer muchos cálculos y ocupaban edificios enteros. La situación, ahora, es un poco parecida. Tenemos los primeros prototipos, que ya son capaces de mostrar que funcionan bien, que tienen alguna capacidad más allá de los ordenadores clásicos, pero todavía no son todo lo que desearíamos. De hecho, el problema fundamental de los ordenadores cuánticos para poderlos utilizar como queremos son los errores. Cuando tenemos estos bits cuánticos en estas superposiciones, no los podemos observar porque desaparecen las superposiciones, pero esto ocurre no solo si los observamos nosotros sino si interaccionan con cualquier otro objeto. Con lo cual, si no aislamos completamente nuestro sistema, estos bits cuánticos se van borrando de alguna forma y se producen errores en la computación. Entonces tenemos dos opciones. O bien aprendemos a vivir con estos errores, es decir, a pesar de que tengan errores es posible que tengamos ventajas. Eso es lo que llamamos ordenadores ruidosos, o NISQ. O bien corregimos los errores. Es decir, es posible utilizar más bits cuánticos y cada vez que se produzcan errores irlos corrigiendo. Esto es lo que llamamos los ordenadores escalables.

Las dos opciones se están llevando a cabo. Lo que ocurre es que una de ellas puede llevar bastante tiempo. Los primeros prototipos de ordenadores cuánticos son de 1996. La industria entró en la computación cuántica hacia el año 2012. En el año 2019 hubo un experimento que demostró que un ordenador cuántico, aunque con errores, es capaz de hacer un cálculo más rápido que un superordenador. Hemos entrado en la era del NISQ, en la que tenemos estos prototipos, que intentamos hacerlos mejores, pero todavía tienen errores y no son del todo potentes. Más adelante, y no sabemos cuándo, vendrán los escalables y esta será la época en la que podamos disfrutar de todas las ventajas de los ordenadores cuánticos. De alguna forma acabamos de entrar en la era NISQ, de estos ordenadores con errores y para esperar a los ordenadores escalables probablemente se requiera mucho más tiempo, más esfuerzo y un avance mucho mayor de la tecnología.

En cuanto a las aplicaciones, hay muchas que los ordenadores cuánticos nos pueden dar. Son problemas que pueden resolver de una manera muchísimo más eficiente que un ordenador clásico o que un superordenador. Hay algunos problemas específicos, por ejemplo, relacionados con la encriptación de mensajes secretos. Hay otros problemas que son optimización, como el problema del viajero que tiene que pasar por varias ciudades y tener el recorrido menor, cuál es el camino más corto. Hay muchos problemas de optimización que los ordenadores cuánticos pueden mejorar. Hay problemas relacionados con el análisis de datos, con la inteligencia artificial, con el aprendizaje automático. Y hay otros problemas que están relacionados con la simulación, es decir, la resolución de problemas químicos, o de materiales, o incluso físicos, que los ordenadores clásicos no pueden resolver. Estos problemas no pueden resolverlos los ordenadores clásicos debido a que estos sistemas que queremos simular, estos compuestos químicos o estos materiales, cumplen ellos mismos las leyes de la física cuántica y las propiedades físicas están encapsuladas en las superposiciones. Y como existe un número exponencial de configuraciones, para poder caracterizar las propiedades físicas tenemos que computar un número exponencial de coeficientes de esas superposiciones. Eso hace que sea casi imposible resolverlo con los ordenadores clásicos. Es muy conocido que problemas que aparecen en química, como reacciones o composición química, o la estructura espacial de químicos, o en materiales, o en física de super energía como la solución de las ecuaciones del modelo estándar, todos estos son muy difíciles para los superordenadores. Sin embargo, ahí nos pueden ayudar los ordenadores cuánticos y parece que estos problemas sí que se pueden resolver de manera más eficiente, incluso en la era NISQ. Lo que queda por ver es si los otros problemas también se pueden resolver de manera más eficiente en la era NISQ o tendremos que esperar para ello a los ordenadores escalables.

La computación cuántica es una forma de computación que utiliza las leyes de la física cuántica y en estos momentos estamos experimentando un momento extraordinario. Debido al progreso tecnológico que ha habido durante los últimos veinticinco años somos capaces de construir estos ordenadores cuánticos y hacer unas demostraciones que van más allá del puro experimento de prueba y error. Ya son capaces de desafiar a los superordenadores en algún tipo de cálculo.

A largo plazo, los ordenadores cuánticos tendrán un impacto enorme porque hay muchos problemas que conocemos que los ordenadores cuánticos pueden resolver de una manera más rápida, más eficiente, que los ordenadores clásicos, que los ordenadores que no utilizan estas superposiciones. Mientras tanto, hasta que los ordenadores escalables existan, se está investigando para encontrar aplicaciones específicas, sobre todo en problemas de optimización, de procesamiento de datos, o problemas de simulación. Pero las aplicaciones más importantes son aquellas que todavía no hemos descubierto. Nos ha pasado en cualquier revolución tecnológica, científica, a la que hemos asistido, que los objetivos que se tenían al principio cambiaron con el tiempo y resultaron una serie de aplicaciones que eran prácticamente imposibles de predecir. En el campo de la computación cuántica va a suceder algo parecido.

Marcos Allende López: Hoy en día, es muy difícil hacer predicciones sobre cómo se van a utilizar los ordenadores cuánticos. Al final, todavía estamos desarrollando esa tecnología. Una vez que se implementa, cualquier tecnología tiene un impacto mucho mayor de lo esperado. En los años 60, un directivo de IBM decía que con cuatro o cinco computadoras se cubriría toda la demanda de la Tierra de computación clásica, y mira cómo estamos hoy, que casi todas las personas tienen una o más en sus casas. Cuando los ordenadores cuánticos alcancen el potencial que se espera de ellos vamos a poder realizar simulaciones y cálculos muy complejos en muchos casos. Algunos son medicina, física de materiales, finanzas, ciencias sociales y muchas otras áreas que nos permitirán ensayar modelos sumamente interesantes y útiles. Por ejemplo, en medicina, biología, genética o farmacología hay multitud de aplicaciones que ya se prevén, como la capacidad de simular medicamentos con un ordenador, que es algo que hoy no podemos hacer. O la posibilidad de diseñar un medicamento e interactuar con un patógeno para ver si esto de verdad sirve. La capacidad de trabajar con computadoras capaces de hacer ese tipo de cálculos va a tener un impacto tremendo en el desarrollo de todas estas áreas. En biología o genética podríamos simular también modelos muy interesantes que podrían arrojar informaciones muy útiles sobre nuestra historia evolutiva como especie, o la de otras especies, o, incluso, podrían darnos la posibilidad de simular cómo modificar nuestro ADN y convertirnos en una especie mejor, entrecomillando “mejor” porque aquí entramos en una serie de cuestiones éticas. En ciencias sociales también podrían realizarse simulaciones sobre el comportamiento del ser humano a nivel social. Incluso en finanzas también podrían realizarse aplicaciones para, por ejemplo, simular modelos de evolución de portafolios o de evolución de entornos financieros. En física de materiales se podrían desarrollar nuevas sustancias que tengan que ver con diferentes industrias, como la energía. Estamos todavía a la espera de un punto de inflexión donde se propongan computadoras cuánticas que sean escalables y nos permitan ir a ese ordenador cuántico de manera linear. En el momento en que se alcancen esos puntos de inflexión por parte de las principales entidades que están desarrollando este hardware, podremos hacer una predicción más cierta. Veremos a ver si pueden ser diez años o menos.

Antonio D. Córcoles: Estoy de acuerdo en todo eso que ha mencionado Marcos, particularmente la simulación de materiales en muy diversos campos, como medicina, agricultura, energía. Todo eso tiene mucho potencial y se están haciendo avances muy rápidos, tanto en el terreno experimental como en el teórico, para los algoritmos que son necesarios para transformar esos cálculos. Va a ocurrir una serie de progresos casi continuos, por lo que la pregunta de si estamos a diez años nunca va a tener respuesta porque siempre vamos a estar arrastrando esos progresos. El progreso que hemos hecho en teoría y en experimentos en los últimos diez años es bastante espectacular, pero falta camino. Desde ese punto de vista, la consideración de computadores con ruido puede enseñarnos mucho sobre cómo atacar estos problemas hasta que lleguemos a los escalables.

Ignacio Cirac: Con estos NISQ ya hay algunas cosas que podemos hacer en los dos próximos años y con lo que podemos aprender. Tal vez no es tan espectacular como esos problemas industriales, como la medicina o el medio ambiente, pero tiene mucho valor, a largo plazo por lo menos. En la simulación de materiales, de sistemas científicos, no solo desde el punto de vista científico, pero también del punto de vista de algunas aplicaciones industriales, resulta que cuando tenemos muchos objetos y estos objetos obedecen a las leyes de la física cuántica, no los podemos resolver, no podemos hacer predicciones con ellos en los superordenadores. Sin embargo, los ordenadores cuánticos ahí tienen una ventaja muy especial. Si ya tienen ventajas para los problemas que hemos mencionado, para estos tienen muchísimas más ventajas que son doble exponencial. Con lo cual, aunque haya errores ahí, estas ventajas tan grandes pueden subsanar el hecho de que haya errores. Espero que, en los próximos dos o tres años, se van a resolver problemas no solo académicos, sino problemas que nos enseñen algo sobre estos sistemas de muchas partículas y que nos permitan desarrollar nuevas tecnologías teóricas. Como físico, cuando tengo uno de estos problemas, cuando quiero describir superconductividad, no lo puedo hacer, no tenemos técnicas. Estos ordenadores cuánticos de primera generación nos van a enseñar no solo cómo se resuelven, sino a desarrollar las técnicas para poderlos describir. Una vez que tengamos esas técnicas, aunque puedan ser clásicas, eso sí que tendrá aplicaciones. Hoy en día, una de las aplicaciones a corto plazo de las que se habla más es la generación de números aleatorios certificados. Estos números aleatorios no solo tienen importancia dentro de la lotería, sino que también la tienen en muchos aspectos físicos e, incluso, industriales. Es muy difícil, si no imposible, certificar que un número es aleatorio. Cuando alguien saca un número del bombo, ¿cómo sabemos que eso no estaba predestinado? Es imposible saberlo. Sin embargo, con un ordenador cuántico, se pueden crear números aleatorios y certificar, saber que no han existido antes y que son realmente aleatorios. Esto es algo que puede funcionar ya con estas primeras generaciones. Por supuesto, no resuelven un problema en medicina, o algo así, pero es un problema que no podemos hacer clásicamente. A partir de ahí, la gente ya puede pensar para qué podemos utilizar números aleatorios que estén certificados. Hay gente que piensa que, si tuviéramos números certificados, en blockchain no haría falta tanto minado de datos, se podría mejorar el consumo energético. Es decir, hay muchas cosas que están conectadas entre ellas y un descubrimiento en computación cuántica puede dar una sorpresa y puede tirar en cualquier dirección.

Nos encontramos en un momento muy especial. Hay pocas veces en la historia de la tecnología en que encontramos algo así. Tenemos un equipo ya que es capaz de hacer algo que no podemos hacer con los ordenadores clásicos. Es decir, si hay algún problema, ya sabemos que podemos hacer algo con esos ordenadores, incluso con sus errores, que son más potentes. Y tenemos idea de un par de cosas para las que pueden ser más potentes. Ese es un hecho innegable. La cuestión es si hay otros problemas para los que pueda servir. Ahí hay que probar porque es muy probable que, probando y probando, aparezcan cosas que no nos imaginamos. Por otro lado, existe un gran entusiasmo, sobre todo en los medios de comunicación, sobre los ordenadores cuánticos, diciendo que los ordenadores que hoy estamos construyendo van a resolver los problemas de la humanidad, pero esto no es cierto y, además, existen pocas evidencias. Desde este punto de vista, ya no se es tan optimista. Conocemos algunas cosas donde podría haber posibilidades, pero también conocemos muchas otras donde, simplemente haciendo unos cálculos, se puede ver que no van a funcionar.

Antonio D. Córcoles: Visualizó el desarrollo de los computadores cuánticos como una especie de dial en el que, conforme se avanza en la investigación, se puede ir reduciendo el ruido. Conforme vamos aprendiendo a diseñar la arquitectura para la corrección de errores para llegar a los ordenadores escalables, esa evolución va a ser bastante grande. Lo interesante de los sistemas con ruido que estamos trabajando ahora, que tienen un tamaño pequeño, pero bastante respetable, es aprender sobre el ruido. Eso es lo que nos va a dar paso a la siguiente evolución. El aprender sobre ruido puede parecer que solo es aplicable a los ordenadores ruidosos, pero hay técnicas que podemos extraer para aplicar ese tipo de aprendizaje a lo que luego van a ser los ordenadores escalables. Tenemos ordenadores cuánticos a los que uno puede acceder en la nube y puede estudiar el ruido de estos sistemas como un proyecto. Una vez que tienes el hardware, la gente va a jugar con él y a definir nuevos problemas y va a encontrar aplicaciones. Todo ello va unido en el progreso. Tenemos una evolución que no solo ocurre en el laboratorio, sino que va a nivel global.

Marcos Allende López: Un ejemplo que leí el año pasado es que Roche y Cambridge Quantum Computing estaban con un NISQ tratando de desarrollar una cura potencial para el alzhéimer. La estrategia que se debería seguir depende mucho de los recursos disponibles. Tratar de desarrollar una computadora cuántica escalable no está al alcance de todo el mundo porque requiere una inversión de cientos de millones. Compañías como IBM y otras ya han invertido tanto dinero que es difícil recomendarle a alguien que empiece desde cero tratando de meterse en esa carrera. Pero sí que hay otras muchas aplicaciones donde hay oportunidades para todo el mundo. Por ejemplo, hay gente que está enfocándose en el software, para desarrollar programas que sirvan para estas computadoras. Eso también tiene sus limitaciones, porque desarrollar programas para computadoras que todavía no existen es complejo. Luego hay unas primeras aplicaciones que sí que están funcionando porque son una necesidad. Al final, una de las cosas que trae la computación cuántica es una amenaza de ciberseguridad, contra todo lo que es encriptación de información a distancia, que tenemos hoy en día en un mundo globalizado que utiliza unos algoritmos que van a ser hackeables con computadoras cuánticas. Están empezando a desarrollarse técnicas, que nacen en la generación de números aleatorios, que permiten tanto la construcción de nuevos algoritmos asimétricos como algoritmos simétricos, en los que la generación de llaves es mayor. Esto es muy importante en blockchain.

Diferentes emprendedores españoles están haciendo un gran trabajo desarrollando diferentes propuestas. En España se está despertando el ecosistema. Cada vez hay más interés, diálogo, divulgación, financiación. En el mundo académico había bastante rechazo a que en aquellas carreras más teóricas se pudiese introducir a la empresa por un miedo a que la empresa pudiese contaminar el plan docente. Evitando que entrasen las empresas se podía tener esa visión más purista de poder hacer un estudio más fundamentalista de la física teórica. Si se pudiesen establecer más alianzas entre la universidad y las empresas, incluso en la física teórica, sería muy útil para todos.

Antonio D. Córcoles: Desarrollar los computadores cuánticos es algo que cuesta mucho. Es muy difícil competir empezando de cero. La academia debería tratar de ver como pueden ella y la empresa añadir a lo que hacen entre ellas, un poco de sinergia. Parte del esfuerzo en IBM es tratar de colaborar con la academia, en España y fuera de España, para ayudar a la investigación en sí y para dar una base para que los estudiantes puedan elegir un futuro profesional relacionado con sus estudios en otro ámbito distinto de la academia, pero sin tratar de definir su línea de trabajo. En España hay muchas oportunidades en software porque el desarrollo de hardware necesita un esfuerzo muy grande y mucho músculo financiero. Hay muchas startups pequeñas que están trabajando no solo para desarrollar software para algoritmos, sino también software para control de cubits, para controlar puertas cada vez mejor, y lo aplican al hardware que ya existe en otras empresas. Eso es algo accesible para pequeñas empresas.

Ignacio Cirac: Cuando surgía una nueva teoría, siempre se decía que España haga la teoría, que haga software, pero uno tiene ganas de que España tenga tecnología. Las cosas parece que van cambiando, a un paso lento comparado con otros países, pero sí que está cambiando. En computación cuántica no, pero en comunicación cuántica España es una potencia. Existen redes europeas lideradas por grupos españoles, tenemos industria española trabajando, desarrollando, implementando sistemas de comunicación cuántica y ahí están liderando desde el punto de vista europeo. Si uno piensa que en Alemania el gobierno ha dado dos mil millones para computación cuántica y el de España ha dado cuarenta millones, cincuenta, sesenta, ochenta, hay una diferencia, pero por lo menos ha dado algo para empezar. La computación cuántica es algo a muy largo plazo y si no empezamos ya y tarda veinte años, nos vamos a quedar ahí. Así es que es muy positivo que se haya ido en la dirección de promover investigación más experimental en comunicación cuántica. Espero que las empresas también entren, no solo en comunicación sino también en computación. Es preocupante que no haya una conexión mayor entre universidad y empresa en un campo como la física teórica, pero es todavía más preocupante que no exista en la ingeniería. Por último, la computación cuántica es algo que rompe algunos paradigmas. Mucha gente que está en la parte académica se dedica a hacer startups. En muchos países del mundo están creándose másteres para científicos cuánticos. En Alemania se ha hecho desde hace un par de años, pero en España también. Hay intención y hay gente que lo apoya.

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