40 jóvenes españoles contra el cainismo en el 40 aniversario de la constitución española

Juan Claudio de Ramón, Aurora Nacarino-Braboen, Jorge Freire, Josu de Miguel, Álvaro Imbernón, Inés Calderón, Pedro Herrero Mestre, Jorge Bustos, Andrea Levy, Laura Fàbregas y Karina Sainz Borgo.

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Resumen

El jueves 18 de octubre de 2018 tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino el diálogo “40 jóvenes españoles contra el cainismo en el 40 aniversario de la Constitución Española”, con motivo de la publicación de la obra titulada "La España de Abel", editada por Deusto, cuyos autores, no todos, participaron en el acto.

Según explicó el diplomático Juan Claudio de Ramón, uno de los coordinadores de la obra, el punto de partida fue la necesidad de que la España del 78 tuviera un relato, que fuera plural en el sentido geográfico e ideológico del término. Una manera de construirlo era este libro. Todos sus autores son, o se sienten, españoles y todos ellos son jóvenes. Sus aportaciones demuestran que España está reconciliada consigo misma.

Para la politóloga y periodista Aurora Nacarino-Brabo, la otra coordinadora del libro, éste constituye una obra subversiva, teniendo en cuenta “la que está cayendo” en el ámbito territorial, puesto que a cada coautor se le pidió que hiciera un ejercicio libre de reflexión sobre lo que significa ser español hoy, sobre lo que les gusta de ser español.

Jorge Freire, que se definió a sí mismo como filósofo platónico, destacó que, al referirnos a España, abusamos de la tendencia al platonismo, por lo que habría que adoptar un enfoque empirista, centrándonos solamente en lo que tenemos delante de nosotros. Desde esta perspectiva, la idea de España como problema le parece deleznable.

Para el constitucionalista Josu de Miguel nación es la nación que trabaja. Tenemos que ser justos con ella y beneficiarla. España, además, ha sido capaz de superar las guerras de banderizos, para contribuir al mantenimiento de un Estado social y democrático de derecho.

Álvaro Imbernón, especialista en relaciones internacionales, insiste en que para valorar a España en su justa medida hay que compararla con los países de alrededor. Desde esta óptica, la España de nuestros padres ha legado un país abierto al cambio, que no tiene miedo a la inmigración. Además, en esa comparación internacional sirve para poner a España en positivo, que es lo que hay que hacer.

A su vez, la periodista económica Inés Calderón incidió en el paso de una España dura para la mujer, sin independencia económica, a otra de mujeres fuertes. En su opinión, España es un país de buenas personas, de grandes médicos y recursos sanitarios, al que están deseando volver quienes están fuera. Es una España tolerante, segura, acogedora, sexualmente diversa. Es una España en la que la gente se preocupa por la gente y en la que la clase media fiscaliza a los políticos.

Pedro Herrero, creador del movimiento Yo Ya Lo Dije, hizo un símil entre los países y la familia, porque no se escogen ni el uno, ni la otra. El afecto se da por supuesto. Para él, esta España tan polarizada es una familia de padres separados. De ahí la necesidad de encontrar un relato que nos una.

El escritor Carlos Mayoral, por su parte, recuerda que la literatura hispánica está a la altura de la más potente que pueda haber en el extranjero. Lo más universal de ella son Cervantes y el Quijote, y es Cervantes, a través de uno de los personajes menores de la obra, quien destaca que nunca se siente tan acogido como en España. Eso lo dice un escritor que conocía buena parte de Europa y del norte de África.

La venezolana Karina Sainz Borgo relató la historia de Antonio Rivero, un canario que apenas sabía leer que tuvo que emigrar a Venezuela, donde abrió una librería que fue todo un éxito. En 1977 volvió a su tierra natal, en la que inauguró un segundo establecimiento. Con esta historia, Karina quiso demostrar que el Atlántico no es ya un lugar de despedidas.
En su turno de palabra, Katherine Robinson, redactora jefe de Hola, se refirió a la buena acogida profesional y personal que le deparó España, hasta el punto de estar casada con un español con el que fundó una familia.

El sociólogo Ignacio Urquizu insistió en la necesidad de ser muy ambiciosos en lo que se refiere a España como idea de proyecto compartido. El gran desafío de nuestro país es tener un proyecto compartido en lo emocional. Nos cuesta compartir símbolos. En este sentido, tenemos que aprender de los exiliados, que se emocionaban con España.

Jorge San Miguel explicó que el libro nació de lo que pasó el otoño del año pasado, cuando España se llenó de banderas y la gente salió a la calle para defender la unidad del país. Ese fue un momento fundacional. Ahora bien, por muy bien que pensemos que se han hecho las cosas, tenemos la necesidad de llegar a un nuevo acuerdo, en el que se reconozca que la gente que quiere un estado menos descentralizado tiene que tener un papel.

Por último, Borja Lasheras, experto en relaciones internacionales, estima que la España de Caín es una de las fuerzas dominantes hoy en nuestro país. También distingue entre patriotismo y nacionalismo: el patriotismo nos enseña a ser mejores de lo que somos; el nacionalismo es una mirada al pasado desconectada de la realidad. Por eso hay que apelar al patriotismo, combatir las distopías nacionalistas y legar algo mejor a las generaciones futuras.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”

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