La narrativa informativa: bots, trolls y la estructura del discurso político

Alexandre Alaphilippe

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Resumen del vídeo Resumen

El 5 de marzo de 2019 tuvo lugar el encuentro sobre democracia y desinformación #DisinfoWeek Madrid 2019, organizado por la Fundación Rafael del Pino, el Atlantic Council, la Embajada de Estados Unidos y la United States Mission to the European Union, en el que participaron Ana de Palacio, asesora estratégica de Albright Stonebridge Group y directora del Consejo del Atlantic Council; Alexandre Alaphilippe, director ejecutivo del EU DisinfoLab; Daniel Fried, investigador destacado en Eurasia Center, Atlantic Council; Nicolás de Pedro, investigador de The Institute for Statecraft; Kadri Kaska, investigadora jurídico del NATO Cooperative Cyber Defence Centre of Excellence, y David Alandete, periodista del diario ABC.

Alexandre Alaphillippe centró su intervención en las técnicas que se están utilizando para la desinformación. Con la Inteligencia Artificial se puede crear gente que no existe, se pueden crear imágenes instantáneas de personas. La pregunta es hasta qué punto lo que nos rodea el falso. El 60% del tráfico en la red lo es, porque son páginas pensadas para que los algoritmos aprendan.
El problema de todo esto es que ahora, con un robot, es muy fácil ver el comportamiento de una persona y crear guiones que imitan lo que hace. Debido a ello, resulta más difícil percibir que eso es falso, que no hay una persona real detrás.

Con la tecnología, es muy fácil crear una historia sobre todo tipo de cosas, con datos personales que se obtienen de la red. Uno se puede inventar una historia y una personalidad online y tiene la capacidad de hacer pensar a la gente que esto es verdad. Esto es posible porque tenemos un nuevo paradigma: ahora vivimos en el mundo de la tensión psicológica. Y es que las plataformas están diseñadas para que te quedes el mayor tiempo posible y aprender más de ti. Vinculan esa información con toda la que tienen dentro del sistema y fuera de él. Quieren que te quedes porque harán más dinero.

Si añadimos la capacidad del cerebro de no pensar cuando tenemos algo que nos pone furiosos, la cosa todavía es peor, porque las emociones lo son todo. Lo que quieren es que reaccionemos, pero si se pasa esa imagen por una herramienta, se percibe que hay cosas que no estaban al principio, que se han añadido. Cuando te quedas 30 segundos simplemente mirando, tu reacción cambia y piensas si esto es verdad. Las emociones raptan fácilmente nuestro cerebro racional, porque así es como sobrevivimos.

La desinformación utiliza imágenes vinculadas a un concepto, imágenes que no siempre son verdaderas o que no pertenecen a los acontecimientos que se pretenden criticar. Toda esta información no se queda limitada a nuestro país, sino que circula por el mundo, porque es nuevo contenido para la gente que no lo ha visto.

Los grupos polarizados surgen porque solemos ser amigos de gente que es como nosotros. Es gente que tiene una manera particular de ver el mundo. Si solo estás viendo el mismo contenido siempre, se convierte en verdadero y vamos a tender a seguir lo que nos parece que es lo que piensa la mayoría. Cuanto menos confiamos en nuestras instituciones, más caemos en estar con la gente que piensa como nosotros, lo cual se pude manipular porque se sabe lo que quieres ver y es lo que te van a enseñar.

Antes, para hablar te ibas a un bar. Luego pasamos a debatir por internet. Ahora estamos chillándonos unos a otros, pero sin debatir, con lo que se acabó la discusión y la democracia. Podemos saber cómo se comporta la gente gracias a la inteligencia artificial. El problema es por qué tenemos este tipo de problemas, no la tecnología en sí misma. Antes teníamos una democracia representativa, que está muy bien. Teníamos tiempo para deliberar, líderes, un consenso. En internet es muy diferente, se basa en la polarización. Tenemos que encontrar un nuevo modelo y reformar lo que era nuestro sistema de buen gobierno. La desinformación es un momento interesante para debatir, porque tenemos que decidir qué queremos hacer con la democracia.
Las elecciones son importantes, por eso tenemos que tener tiempo para saber que vamos a votar y tener las herramientas para que nos ayuden, no para que nos controlen. También es importante que haya elementos para equilibrar, porque si no vamos a tener un desequilibrio.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”

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