El enfoque estratégico de la OTAN y Rusia

Javier Colomina, Félix Sanz Roldán y Mira Milosevich

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Resumen

El 28 de marzo de 2022 tuvo lugar en la Fundación el diálogo titulado “El enfoque estratégico de la OTAN y Rusia”, en el que participaron Félix Sanz Roldán, general del Ejército español y ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), y Javier Colomina, subsecretario general Adjunto de Asuntos Políticos y Política de Seguridad y Representante Especial del Secretario General de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para el Cáucaso y Asia Central.

Félix San Roldán: Ninguna razón justifica la conducta de Putin, la barbarie que ha desencadenado en Ucrania y que todos hemos visto. Después de la caída del muro de Berlín, caímos en el paradigma de que las relaciones con Rusia consistían en que Rusia diga que era grande y que los demás nos lo creíamos. Mientras vivimos en ese paradigma, se produjeron las ampliaciones de la OTAN hacia el este, que venían bien para recoger la política de puertas abiertas de la alianza. Aunque los rusos manifestaron su inquietud ante la ampliación a las repúblicas bálticas, se hizo la ampliación. Luego, a partir de 2007, Putin dijo que Rusia ya era grande y ya no le importaba que los demás se lo creyeran, por lo que las decisiones sobre Europa tenían que consultarse con él. En el pasado agosto, a todos los efectos, perdimos la guerra de Afganistán y salimos de allí en una situación que no podía ser peor. En aquellos momentos también supimos que los Estados Unidos dijeron que se iban al Pacífico y sucedió lo que sucedió. La UE estaba en discusiones domésticas. Putin percibió nuestra debilidad y actuó en consecuencia. La gestión de crisis entre Rusia y los demás elevaron mucho el tono retórico de la discusión, con lo que luego es más difícil echar marcha atrás porque termina pareciendo que alguien ha perdido. Poco antes de la invasión de Ucrania hay una situación geopolítica que ha cambiado radicalmente, una situación de debilidad y una situación que hace difícil la gestión de crisis. En esta situación es en la que entra lo que hoy tenemos. Rusia quiere explotar nuestra debilidad, explotar su fuerza e impedir que Ucrania entre en la OTAN. En la cumbre de Madrid en el año 97, uno de los documentos que se aprobó fue el acta para una relación especial OTAN-Ucrania. El JEMAD de Ucrania se sentaba donde le tocaba por orden alfabético. Después vino la Asociación para la Paz y también estuvieron. La discusión estuvo en la cumbre de Bucarest en mayo de 2008, en la que no hubo acuerdo para el ingreso de Ucrania y Georgia. Entonces, el presidente de EEUU dijo que, si Ucrania no entra ahora, no sabemos a dónde nos va a llevar la situación, y Ucrania no entró. Así es como hemos llegado a la situación de hoy. Desde Cicerón se dijo que hay que saber gestionar la victoria y aquí hay algunas dudas sobre si se podía haber gestionado mejor.

Javier: La ampliación de la OTAN esta cimentada en artículos del tratado fundacional de la OTAN. La política de puertas abiertas ha sido muy exitosa y se apoya en el hecho de que nos piden entrar en la OTAN y los aliados deciden si el país está preparado y si se le quiere dar acceso. Lo que demuestra la guerra actual es que no deberíamos dar la paz por hecha. La paz se construye y uno de los motivos que construyen esa paz y esa estabilidad europea ha sido las sucesivas ampliaciones de la UE y de la OTAN. El debate ahora es si la ampliación a Georgia y Ucrania se hubiera producido, Putin no hubiera invadido Ucrania, a pesar de que Rusia pudiera tener algunas preocupaciones de seguridad, aunque no son legítimas porque nadie tiene derecho a esferas de influencia según la carta de Naciones Unidas. El único error que se cometió, a la vista de lo sucedido, es que se prometió algo que no se podía entregar rápidamente, que Ucrania y Georgia iban a tardar muchos años en acceder a la OTAN, porque no cumplen las condiciones para que puedan entrar. También es difícil que, a corto plazo, la OTAN se ponga de acuerdo porque estos países tienen territorios ocupados por Rusia. Quizá se puso en un riesgo a dos países mucho más débiles que Rusia sin que llegaran a entrar realmente en la OTAN. Es una política que depende de elementos de pura geopolítica nacional. El error fue dejarnos llevar en esos momentos por un deseo de prioridades nacionales de algunos países cuando Georgia o Ucrania no estaban preparados para entrar en la OTAN.

Félix: El concepto estratégico de la OTAN del 99 fue elaborado a través de muchas consultas entre los aliados. Todos los aliados participaron en su elaboración, no simplemente en su aprobación. Fue un momento de una gran evolución, que cita las misiones fuera de área por primera vez. Mientras se discutía, se estaba atacando Serbia. Se veía que estábamos en otra OTAN y que sus fuerzas militares debían tener otras características. En el de 2009 participamos mucho menos. Las discusiones en las que participaban todos daban cohesión a la alianza, tratando de evitar que el interés de un aliado estuviera fuera de Europa y todos los aliados tuvieran que ir ahí. Ahora, en este momento, cuando vamos a proceder a la redacción de un nuevo concepto estratégico, hay elementos en los que nos podemos basar. Por un lado, se aprobó la Agenda 2030 de la Alianza. La Alianza va generando su propia doctrina a lo largo del tiempo. Hay un elemento que es el comunicado de la cumbre del día 22 de marzo, en el que encontramos todos los elementos fundamentales de lo que debe contener el concepto estratégico. En él está lo que se llamaba directrices para la generación de fuerzas. La OTAN debe tener unas fuerzas militares así, unas sociedades así y una financiación así. Este comunicado no cae en los defectos de otros conceptos estratégicos en los que se olvida cómo deben ser las fuerzas militares, que serán útiles en tanto en cuanto sirven a las sociedades en las que están y que las sociedades tienen que ser resilientes y está, además, la cuestión de la financiación. Se está haciendo a través de una task force creada para ello que va a tener en consideración el mandato de la cumbre del día 22.

Javier: El impacto que va a tener lo que está ocurriendo en el próximo concepto estratégico va a ser enorme porque hasta ahora se hablaba de una zona Euroatlántica en paz y por primera vez vamos a tener que definirla como que está en guerra. Hay tres tareas fundamentales que desempeña la OTAN: la defensa colectiva, la seguridad cooperativa y la gestión de crisis. Estas se mantendrán, pero el impacto de lo que ocurre va a ser enorme en estas tareas porque vamos a necesitar más fuerzas y mejor preparadas, vamos a necesitar más recursos. También en la relación con nuestros socios, porque pueden estar en riesgo, en concreto, Georgia, Ucrania y Bosnia, y otros países como Moldavia, y tenemos que plantearnos cómo será la relación futura de la OTAN con ellos. Va a tener un impacto en el concepto estratégico en la definición de los riesgos y amenazas para los próximos años, por la presencia de China y por la de Rusia, que no es un adversario sino una amenaza, un enemigo. Esa amenaza tiene un efecto sobre las decisiones que se toman. Estos elementos van a tener su efecto en el concepto estratégico. En todo caso, muchos elementos se pueden encontrar en la agenda 2030. El objetivo final es que la OTAN sea más fuerte militarmente, más fuerte políticamente, más global y que tenga más recursos. También unas sociedades más resilientes, que sean capaces de resistir mejor no solo un ataque armado, sino también en el ciber espacio, donde China representa un reto mayor. Más global porque los retos que tenemos enfrente solo se pueden afrontar de manera colectiva y la OTAN es, después de Naciones Unidas, la organización más global que hay en el mundo, con socios que van desde Colombia hasta Nueva Zelanda. Para hacer todo eso necesitamos ser políticamente más fuertes y cohesionados porque la esencia de la OTAN es la unidad. Se necesitan recursos y los recursos militares proporcionan más paz porque refuerzan la idea de disuasión. Todas las sociedades europeas van a tener que hacer un esfuerzo para que esos recursos estén ahí.

Félix: Rusia, desde hace algún tiempo, ha jugado con la inestabilidad en Europa. En cambio, China está siendo la maestra del soft power y no quiere cambiar demasiado esa situación, aunque todavía hay un punto de discusión que es Taiwán. China se ha dado cuenta del valor del comercio y alguien que se ha dado cuenta de ello no puede salir mañana por el mundo a vender e invertir de la mano de Putin. Por tanto, China no tiene ninguna intención de ir de la mano de Putin a ningún sitio. Vuelve a ser malo que subamos la retórica contra China porque China no ha hecho nada, no ayuda a Rusia. Dejemos que sea así porque la intención de la clase política de China hoy no está escalar lo que está haciendo.

Javier: Es importante no difuminar las diferencias entre Rusia y China. El primero es un adversario y el otro es un competidor con el que hay que buscar lugares de encuentro y de cooperación. Incluso la OTAN tiene algunos ámbitos en los que busca la colaboración con China, por ejemplo, en el control de armamentos, donde China y la OTAN tienen mucho que decir. Es muy importante que no arrinconemos a China porque nos vamos a crear un problema de verdad. Con Rusia, mal que bien, lo podemos gestionar porque no es capaz de mantener un pulso con Occidente. China es otra cosa y vamos a tener que convivir con ella como potencia global. Aunque con China hay riesgos de seguridad, que no de defensa, que son distintos. Son muy activos en los ámbitos ciber y la sociedad europea ya ha tenido muchos ciberataques con origen en China. Desde 2019 se habla de ella en la OTAN, como desafío y como posibilidades de involucrar a China para que no se aleje de nosotros. Debemos hacer un esfuerzo por aumentar las posibilidades de involucrar a China en los asuntos globales y reducir las ansias que pueda tener de generar retos de seguridad. China no es una potencia que aspire a la globalidad; es una potencia que aspira a su región. Por eso, podemos tener un problema real con el tema de Taiwán. Pero China no tiene interés en ser una potencia global, sino en ser más ricos. Para Occidente, por ello, sería un error entrar en esa dinámica y hay que buscar el equilibrio.

La OTAN tiene que hacer frente a las amenazas que viene de cualquier lugar. El sur de la alianza es una de ellas y en ello se ha avanzado muchísimo. Hoy hace mucho en el ámbito de la defensa cooperativa para que los socios estén más seguros y nosotros también para que nos lleguen menos amenazas desde esa región.

Félix: El diálogo mediterráneo se instauró en Madrid en 1997. Porque el sur importa se establecieron programas de desarrollo de las fuerzas armadas de los países del sur. Se ayudó a los socios a desarrollar sus fuerzas armadas a imagen y semejanza de las de la OTAN. Se ha hecho mucho para que las amenazas que vengan desde el sur se analicen desde la perspectiva del sur.

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