Libertad o Igualdad

Cayetana Álvarez de Toledo, Daniel Lacalle y Pilar García de la Granja

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Resumen / Summary (Spanish)

El 4 de junio de 2020 la Fundación Rafael del Pino organizó el diálogo sobre “Libertad o igualdad. Por qué el desarrollo del capitalismo social es la única solución a los retos del nuevo milenio”, en el que participaron Cayetana Álvarez de Toledo, diputada del PP por Barcelona, y Daniel Lacalle, economista jefe de Tressis, con motivo de la publicación del libro de Lacalle del mismo título.
Daniel Lacalle explicó que escribió el libro como petición ante la avalancha de soluciones mágicas que estaba proponiendo el ala más radical de los Demócratas de Estados Unidos. Proponían cosas como que el gobierno lo controle todo, que aumente el gasto público, que se controlen los precios, que haya una renta básica, que se imprima dinero, que se aumenten los impuestos a los ricos. El libro, por ello, es un manual para debatir y rebatir estas soluciones mágicas. Estas cosas, que parecen inocuas, esconden la búsqueda del control del ciudadano, la represión y la destrucción de la capacidad de los individuos de mejorar. Medidas como las del COVID-19 son un camino de servidumbre. El texto aporta argumentos para rebatir y dar soluciones, porque la única manera de afrontar el reto del COVID-19 es con libertad, competencia, innovación, iniciativa individual. Necesitamos muchas más empresas y menos Pablo Iglesias.
La expresión “capitalismo social” es una provocación para demostrar al lector lo que ha conseguido la manipulación del lenguaje, que es que poner la palabra social chirríe. Por eso hay que recuperar la idea de la libertad, porque es lo mejor para la sociedad. Cuando el populismo habla de justicia social en realidad habla de aleatoriedad política, de clientelismo. No hay nada más social que el capitalismo.
Las recetas que se tomaron para salir de la crisis de 2008 nos condujeron a un mayor nivel de intervencionismo y a un recorte de la libertad individual. Hubo una inyección dinero y un aumento enorme del control que ejercen los gobiernos. En esta crisis lo último que deberíamos pensar es en darle más poder a políticos incapaces de prever el riesgo, que decidieron conscientemente ocultarlo y que deciden algo brutal que es el cierre de la economía sin coordinación con los agentes económicos. ¿Cómo se nos puede ocurrir la idea de que esas personas tengan el control de la economía? Un gobierno que ante las quejas de los ciudadanos oculta los datos, manipula la información, anula a los que le critican, es algo malo. Los países que lo han hecho mejor en esta situación son los que tienen más libertad y menos gasto.
Cayetana Álvarez de Toledo recordó que no todos los sistemas ideológicos son iguales. Unos generan libertad, prosperidad y felicidad y otros sistemas dictatoriales y pobreza. En España, el nacional populismo de izquierdas tiene un plan. El nacionalismo tiene un plan de disgregación y escisión. Podemos tiene un plan de creación de un estado autoritario de izquierdas. El PSOE tiene el plan de permanencia en el poder a cualquier precio. La pregunta es cuál es el plan del espacio liberal conservador para la defensa del espacio de libertad y de prosperidad económica. La respuesta tiene que venir por tener ideas y defenderlas, que no es fácil. Tener ideas implica asumir que se va a tener un conflicto con quien tiene ideas contrarias. La pedagogía, por eso, es un elemento esencial en la batalla por la libertad. Cuando los fundamentos de la libertad están siendo atacados, hay que reivindicarlos.
En España y en Europa hay un equilibrio entre espacio liberal y socialdemócrata. Es un equilibrio entre la tradición de la libertad y la de igualdad ante la ley y la igualdad de oportunidades. Esos dos grandes pactos españoles en que se concreta ese equilibrio, el pacto constitucional que nos hace libres e iguales, y los Pactos de la Moncloa, son los que ahora están en tela de juicio. Están siendo sometidos a una enorme erosión por parte del gobierno y de sus aliados. El gobierno de izquierdas radical y sus aliados separatistas están atacando esos equilibrios.
El libro de Daniel Lacalle es optimista. A lo largo de los trescientos últimos años las políticas de libertad han traído un alto grado de prosperidad, hecho por hecho, dato por dato. Han provocado unos niveles de salida de pobreza y de bienestar absolutamente apabullantes. El libro reivindica ese postulado frente al pesimismo de los rupturistas. Lo que une a Sánchez, Iglesias y los nacionalistas es un pesimismo rupturista. En su pesimismo, el modelo constitucional y el estado del bienestar han fracasado y hay que superarlo con nacionalizaciones, etc. Frente a eso, hay que contraponer un optimismo racional basado en actitudes reformistas, en la continuidad iniciada en España hace cuarenta años y en Europa unas décadas más.
El libro, sigue Álvarez de Toledo, ofrece una visión del ciudadano como una persona adulta, exigente, capaz de ponerse de pie, salir adelante, con el apoyo del gobierno que sea necesario para sostener a los más vulnerables, pero no para sustituirle ni para tutelarlo a perpetuidad, dejándole sin responsabilidad ni libertad. Esa retórica asistencialista del gobierno actual es una forma de abdicación y de insulto al ciudadano, es no confiar en su capacidad para actuar como un ser adulto y racional. Al final, el ciudadano pierde libertad y prosperidad.
Daniel Lacalle explica que cuando la gente está dispuesta a renunciar a su libertad a cambio de seguridad hay que luchar contra ello con la evidencia y atacando los dogmas. La transacción diabólica de entregar la libertad a cambio de una supuesta seguridad es falsa porque el que la ofrece no te la puede dar y, después, no te va a permitir quejarte cuando le entregues tu libertad. La gente recibe constantemente una batería de mensajes publicitarios y en la educación que lo que te dicen es que ser libre, tomar riesgos, llevar a cabo tus proyectos no merece la pena, para que no te pase nada, pero te pasa todo. Como decía Bastiat, todo aquel que quiera vivir del estado debería saber que el estado vive de todos. Se olvida que el estado no te da lo que te dice que te va a dar. El totalitarismo se presenta como el gran generador de regalos que luego no da. Después acude siempre a la represión cuando se protesta. Luego viene la miseria, porque lleva a la mayor desigualdad, con un poder rico y todos los demás pobres. La alternativa aparentemente fácil es la alternativa del diablo.
Para Cayetana Álvarez de Toledo, la opción de la libertad no triunfa por que asumir responsabilidades no es fácil. La libertad no es gratis, tiene un coste, que es la responsabilidad. La irresponsabilidad te lleva a un estado de infancia permanente, pero ese sueño infantil suele acabar mal. El punto de partida liberal es siempre más difícil, pero frente al acomodamiento en la retórica de derechos infinitos la libertad ha permitido una capacidad de avanzar en prosperidad y democracia muy notable. En momentos de crisis graves esto también se pone en juego. La izquierda venderá la solución de que la salida es más estado y que lo pague Europa, pero eso es una ficción. Las ficciones degeneran en frustración y la frustración genera grandes problemas sociales. La salida va a implicar sacrificios, pero van a ser útiles. Es lo que hay que decir.
Los españoles no van a renunciar a su libertad fácilmente. Otra cosa es que se intente imponer el totalitarismo. La libertad y la igualdad de los españoles ante la ley están en juego, pero también está en juego la verdad. Se está destruyendo el fundamento que permite construir una sociedad libre. Cuando los hechos dejan de importar, se pierde la base sobre la que discutir políticamente. La verdad acaba siendo lo que dicta la mayoría y eso es lo que estamos viendo. Cuando los datos sobre la pandemia dejan de ser válidos porque el presidente los niega con impunidad desde una tribuna, cuando niega que no ha tocado la Justicia, cuando la verdad no cuenta, el debate político se erosiona. Los hechos no importan y cuando no importan la discusión política pierde el marco básico para que un sistema democrático funcione.
Daniel Lacalle destaca que la evidencia es que a Sánchez no le funciona esa estrategia. Puede intentarlo, pero no le funciona porque no consigue manipular a la opinión pública. La erosión ante lo que el ciudadano percibe como utilización de la maquinaria política para manipular ocurre. Por eso, el socialismo solo puede implantarse vía imposición. Todo el mundo entiende que puedes criticar la gestión con una cifra, pero cuando niegas el dolor no puedes decir que salimos más fuertes. Tampoco cuando hay 133.000 empresas menos, ni con ocho millones personas en alguna forma de desempleo. El socialismo siempre se juzga a sí mismo por sus mejores intenciones, nunca por los hechos porque el resultado es atroz. A pesar de la utilización constante de la educación, de los medios de comunicación, siempre fracasa. Esto es lo maravilloso de la realidad y lo que más le revienta al socialismo, al comunismo. A pesar de todo, fracasa.
Cayetana Álvarez de Toledo advierte que cuando la mentira está en el poder, la oposición debe enarbolar la verdad, hacer política de la evidencia, intentar devolver el debate público a lo racional, a lo científico, a los hechos. Ellos intentan embarrar el terreno y llevarlo a lo emocional. Hay que volver a introducir la evidencia, los hechos. Desde hace una semana empezaron en el gobierno a enarbolar la nueva tesis de que la oposición estaría tramando un golpe de estado en España. Ese es el nuevo mantra. Eso hay que desmontarlo. Es una operación de camuflaje nauseabunda que con la que pretenden tapar su mala gestión de la peor crisis sanitaria española. Además, forma parte de su fértil imaginación guerracivilista. En tercer lugar, se inventan un golpe mientras avanzan en la degradación del estado democrático, institución a institución. Por último, es una vulgar técnica de deslegitimación a cualquier crítica a su actuación. Esto es parte de la política de la verdad que hay que hacer, desmontar esas siniestras insinuaciones, a la vez que reivindicamos que esto no es ni será una España contra otra. Defendemos la España que se negó a matarse y se reconcilió, que junta a personas muy distintas que se pusieron de acuerdo en la España del 78.
Daniel Lacalle considera que esa insinuación es abyecta. Si hay una razón por la que instituciones en este país como la Guardia Civil y el Ejército tienen el nivel de cariño y respeto es por su exquisita independencia y absoluta labor de servicio. Lo que se está haciendo parte de la forma en la que el maltratador habla con los que maltrata, intenta transferir a la otra persona lo que él está haciendo. Están intentando dinamitar las instituciones y mientras lo hacen le culpan a los que cuestionan la gestión de gobierno. El totalitarismo siempre culpa a los demás de lo que está llevando a cabo. El ciudadano debería estar viendo las posibilidades de alarma por el posible control del gobierno y las instituciones durante años.
Intentan introducir la idea de que todos los problemas están generados por la desigualad y que la desigualdad justifica la introducción de temas totalitarios, que luego aumentan la desigualdad. El populismo vende las soluciones mágicas, como imprimir dinero o que el estado gaste más. La creación de dinero, sin embargo, no es neutral. El dinero se aumenta monstruosamente y beneficia desproporcionadamente a los gobiernos y perjudica a los ahorradores y a los asalariados. Entonces los ahorradores y asalariados están descontentos. Entonces les dicen que hay que imprimir más porque no hay inflación, lo que no es cierto porque los asalariados y los ahorradores perciben que las cosas les cuestan cada vez más caras. Es un problema del estatismo, que es la destrucción del poder adquisitivo de la moneda.
Cayetana Álvarez de Toledo comentó que la generación que vivió la crisis de hace diez años se vuelve a encontrar a las puertas de una nueva crisis. Eso hay que atenderlo y buscar la salida a través de un camino realista, inteligente, de protección de los más vulnerables, de medidas racionales. Derogar la reforma laboral que permitió la recuperación del empleo es un gravísimo error si uno quiere proteger a esa generación golpeada. ¿Cómo vamos a salir en los próximos años? Con este gobierno eso es imposible. En los próximos años vamos a tener que hacer profundas reformas, hacer renuncias y asumir responsabilidades. Renuncias del mundo independentista a la escisión, del mundo de Podemos a la ruptura de la Constitución. Reformas en todos los ámbitos que potencien la fuerza del sector privado español, que afecten al modelo autonómico.
Daniel Lacalle advierte de que, en todo esto, se nos está introduciendo la idea de la reconstrucción, que es algo completamente ridículo. Aquí lo que ha habido es el cierre forzoso de la economía por decisión gubernamental. El capital productivo está intacto. Y resulta que eso de reconstruir tienen que decidirlo señores que no han creado jamás un puesto de trabajo. Esta es una crisis de la decisión más ridícula jamás tomada que es pensar que el cierre de la economía no tiene impacto. Esto no le ha pasado a todo el mundo, ni mucho menos. Los mejores líderes tienen menos impacto económico, menos muertos, menos impacto en el empleo. Portugal lo hace mejor.

La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el resumen de esta conferencia, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.

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