Recuperación de la economía mundial después de la pandemia

Alfredo Bonet, Bart van Ark, Nathalie Tocci, Jesús Fernández-Villaverde, Martina Larkin e Ignacio de la Torre.

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Resumen / Summary (Spanish)

El 4 de noviembre de 2020 tuvo lugar la primera sesión del I Foro de la Economía Global, organizado conjuntamente por el Círculo de Empresario y la Fundación Rafael del Pino. La jornada, dedicada al tema “Recuperación de la economía mundial tras la pandemia”, contó con la participación de Bart van Ark, director del UK Productivity Institute; Nathalie Tocci, directora del Istituto Affari Internazionali; Jesús Fernández-Villaverde, catedrático de Economía de la University of Pennsylvania; Martina Larkin, directora para Europa y Eurasia del World Economic Forum, e Ignacio de la Torre, socio y economista jefe de Arcano Partners.

La primera en intervenir fue Nathalie Tocci, quien dijo que, a lo largo de esta pandemia, hemos visto cristalizar algo que llevaba cuajándose un cierto tiempo. Antes del Covid ya había un enfrentamiento entre Estados Unidos y China. Había una guerra comercial, una guerra tecnológica y podría haber habido otros enfrentamientos. Tras la pandemia, se aprecia que es una confrontación de un alcance aún mayor, debido a las diferencias políticas e ideológicas entre ambos, y esto va a perdurar sea cual sea el desenlace de las elecciones en Estados Unidos.

Esta situación recuerda a la estructura bipolar del pasado, si bien no está constreñida por las mismas limitaciones. Se ha producido un avance hacia la desglobalización, hacia el desacoplamiento de China de la economía mundial. Sin embargo, hay más interdependencias entre China y Estados Unidos que las que había durante la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En cualquier caso, todo esto va a afectar a la economía mundial.

Esta situación va a perdurar gane quien gane las elecciones en Estados Unidos. Si el vencedor es Trump, seguirá habiendo la misma animadversión de los últimos cuatro años. Pero también persistirá el instinto de Trump de llegar a acuerdos con líderes autoritarios, aunque después esos acuerdos no acaben de funcionar. Si, por el contrario, el ganador es Biden, la opción preferida por los europeos, el enfrentamiento con China, incluso, podría tener un alcance aún mayor ya que se trata, también, de una confrontación política e ideológica. Con Biden se plantearían temas como los derechos humanos, o el estatus de Taiwán y Hong Kong. Por tanto, hay que pensar en cómo encaja este enfrentamiento con otras tendencias globales.

Por lo que se refiere a la Unión Europea, la forma en la que ha reaccionado a los acontecimientos en los últimos seis meses parece indicar que la UE es una comunidad que comparte futuro. Los europeos no nos podemos permitir los errores de la crisis de la Eurozona, o los de la crisis de la inmigración. Ahora tenemos que pensar en la segunda oleada del Covid, en que no hemos llegado a la recuperación post pandemia. Lo que se decidió en julio no va a ser suficiente, pero, aún así, se ha dado un paso al frente importantísimo, no solo por decidir poner dinero sobre la mesa, sino porque lo que se va a hacer va a afectar a dos de las tres prioridades absolutas de la UE: lo verde y lo digital, aunque falta lo geopolítico. Lo verde y lo digital se basan en el dinero. Aquí es donde se percibe que el vaso está medio lleno.

El vaso medio vacío tiene que ver, en parte, con la pandemia, porque nos hemos centrado en nosotros mismos, en algo distinto a lo que nos ocupaba antes. Por tanto, parece que se nos escapa la ambición geopolítica. Tenemos que pensar en convertirnos en un actor global. Si gana Trump, vamos a tener que replantearnos la autonomía estratégica de Europa. Incluso, si se produjera la victoria de Biden, porque los europeos tenemos que admitir que no podemos hacer como el avestruz porque, aunque gane Biden, Trump y los trumpistas seguirán vivos y coleando. Así podremos volver a recuperar la sustancia de esa ambición política que tiene que cohabitar con lo digital y lo verde, porque es la parte exterior de un interior muy importante.

Bart van Ark se refirió a la productividad. Si podemos hacer que crezca, impulsará el desarrollo de economías estables y de políticas estables. Las tecnologías dan lugar a cambios estructurales que afectan a la productividad, que generan espacio para la actividad económica y la creación de empleo. En una economía digital, sin embargo, no sabemos si esto sigue siendo válido.
En la antigua economía digital hubo la disrupción que provocaron los ordenadores e internet. Con ello, aumentaron la productividad y el empleo. En la nueva economía digital, pasamos a la nube, la inteligencia artificial, la movilidad, el Big Data. Esto es muy distinto a lo que vimos en la antigua economía digital. La cuestión es si con la automatización vamos a conseguir que aparezcan esos nuevos trabajos.

En segundo lugar, necesitamos diferenciar entre digitalización y transformación digital. Lo primero es la adopción de esas nuevas tecnologías. La transformación digital, en cambio, es una nueva estrategia para aprovechar los datos producidos que dan lugar a productos nuevos. Quizás estamos al principio de la transformación digital. La absorción de esta tecnología exige tiempo.
La tecnología digital es polivalente. Estamos en los albores de conocer su alcance, si, en efecto, se van a crear empleos. La inteligencia artificial que teníamos hasta ahora no era la apropiada. Se centraba en la automatización, sin llegar al punto de crear nuevos trabajos productivos.

Podemos pensar en aplicaciones de la inteligencia artificial al mundo de la educación, en el que empodera a los profesores para que puedan desarrollar una enseñanza más individualizada, con formación a la medida de cada alumno. En medicina, puede ayudar a obtener información sobre los pacientes. Esto son nuevas aplicaciones de la inteligencia artificial. El tiempo lo dirá, pero hasta ahora no ha creado nuevos empleos. En el futuro habrá que ver si hay sistemas de innovación que nos pueden llevar a esa siguiente fase de creación de empleo.

Martina Larkin señaló que los sistemas actuales nos han fallado a la hora de afrontar la pandemia, la crisis climática y otras crisis. Ha habido muchas críticas contra el capitalismo, en el sentido de que crea divisiones y solo tiene el propósito de generar retornos financieros. Esta crisis nos lleva a pensar en la necesidad de vivir de forma distinta, pero hay que tener en cuenta el papel de las empresas en la sociedad, con sus clientes, empleados, etc. Por eso, esa idea de capitalismo comprometido está ganando fuerza. Tiene que ver con vincular retornos financieros con resultados en medio ambiente, etc. Las empresas han tenido que reconocer que tienen que hacer frente a estos temas, ya sea cambio climático, o la regulación sobre la tecnología, porque son necesarios para el retorno financiero. Son importantes cuando las empresas piensan en su supervivencia.

Esto es una gran oportunidad para los líderes empresariales, dando un resultado más amplio en términos de progreso y crecimiento más allá de sus obligaciones con los inversores. Esto se puede plasmar a través de diferentes medidas. Las empresas están cada vez más interesadas en afrontar el cambio climático a través del ‘green deal’, de ser parte de los objetivos medioambientales. No es solo tener una idea conceptual sobre como mejorar las cosas, sino también tener ideas concretas sobre cómo hacerlo. Las empresas han mostrado su mejor cara social durante la pandemia.

Jesús Fernández-Villaverde se refirió al proteccionismo. Según dijo, su auge y la aparición de una globalización parcial se han producido por cambios económicos que ha habido en EEUU, no por accidente. Empezó con la administración Obama y siguió con Trump. Con Biden veremos lo poco que va a cambiar la política exterior y comercial norteamericana. Históricamente, el Partido Demócrata no ha sido favorable al libre comercio.

China siempre ha intentado entrar en la economía internacional para proteger y fomentar sus intereses nacionales. En este momento, su economía va bastante bien dentro de la situación actual y no están buscando hacer muchos cambios. No nos estemos acercando a una segunda guerra fría. Hay que pensar más bien en la competencia por la supremacía mundial. Esto va a ser un tema de hasta qué punto estos dos grandes países van a ser capaces de manejar esta situación.

EEUU ha cambiado de forma dramática en los últimos años. Lo primero de todo, ha cambiado la composición demográfica. Los nuevos líderes no tienen mucha vinculación con Europa. Por eso, no ve un escenario en el que el comercio internacional vuela a ser un motor de la economía mundial.

Ignacio de la Torre estimó que el PIB mundial va a subir cinco puntos el año que viene, con lo que se necesitará un año para recuperar la producción perdida, lo que es mejor que en la crisis anterior. A Europa le va a llevar dos años, frente a los seis de la anterior crisis. La respuesta monetaria esta vez ha sido mucho más intensa. La respuesta fiscal ha sido histórica. Los gobiernos han gasto casi tres veces más en porcentaje del PIB que en la anterior crisis. En tercer lugar, fluye el dinero que está inyectando el banco central y está llegando a las economías reales. Casi estamos llegando a la inmunidad de rebaño. Las grandes ciudades van a superar el Covid en la primera mitad del año que viene. Las demás regiones lo harán en la segunda mitad.
Para Bart van Ark, ese escenario es optimista y positivo. Para que se cumpla tienen que pasar muchas cosas. Podría haber algunos problemas en el camino. Muchas empresas quizá no puedan recuperarse después de la segunda ola. Habrá recuperación en el 2021, pero ha sido una recesión muy singular, ha sido profunda y hemos salido muy rápidamente, pero todavía no sabemos cuáles han sido los daños a largo plazo.

Ahora existe la oportunidad de aprovechar esta situación para crecer más rápidamente, a través de la tecnología y la productividad, si las empresas piensan más a largo plazo. Vamos a tener que crear una colaboración público-privada que es crítica para el crecimiento de la economía y el fortalecimiento del empleo, creando sistemas de innovación en los que las universidades y las empresas empiecen a trabajar juntos. Estos sistemas crecen de arriba hacia abajo, de los gobiernos nacionales a los regionales. Esta crisis nos brinda esta oportunidad. A largo plazo tenemos que asegurarnos de que la educación, la política y la empresa sepan trabajar juntos en la innovación.

Martina Larkin considera que es importante considerar dónde estamos con el multilateralismo. Cuando vemos las medidas para estimar el poder mundial -población, economía y poder militar- ahora hay que añadir otras cosas además de esas. Estados Unidos y China van a dominar el mundo. La UE podría ser un tercer polo si actúa más unida, sobre todo en temas clave como la defensa del Mediterráneo, porque tendrá un impacto sobre cómo nos planteamos el multilateralismo y las organizaciones internacionales, porque no van a ser tan efectivas en el nuevo escenario. Esto solo va a funcionar si las grandes potencias se alinean. Gran parte de la crisis tiene que ver con que las grandes potencias no se han unido en este esfuerzo.

El multilateralismo tiene diferentes formas, está evolucionando hacia formas distintas a las del pasado. Esto se debe a los desarrollos tecnológicos y al crecimiento de China, lo que afecta a la forma en que va a funcionar el multilateralismo. Los países de tamaño medio van a ser más asertivos. Esto nos lleva a la pregunta de qué va a hacer Estados Unidos en el futuro. Si Biden gana, EEUU seguirá siendo escéptico sobre China. Quizá apoye instituciones existentes, pero habrá que verlo. Nunca volverá al pasado.

Tendremos que trabajar por la aparición de la cooperación geográfica. Esto puede conseguirse. Las instituciones multilaterales tienen que centrarse más en resultados sociales y económicos y, sobre todo, hay una batalla ideológica que hay que ganar. En cualquier caso, existe la necesidad de cooperar en un sistema de gobernanza ética. La influencia de EEUU va a ser fundamental, se necesita que desempeñe un papel de líder.

Respecto a España, Jesús Fernández-Villaverde indicó que nuestro país no ha tenido buenos resultados en los últimos años, lo que le está colocando en una situación crítica. El principal problema es la falta de capacidad del Estado, por ejemplo, en la incapacidad de tener datos fiables sobre el Covid. Al gobierno no parece importarle demasiado. Es un ejemplo de un gobierno que ha perdido el contacto con la realidad, que ha perdido su capital humano. Hay que reformar cómo elegimos a los funcionarios, cómo elegimos a los políticos, cómo gestionamos el estado. Si no construimos una capacidad estatal, las reformas que hay que hacer no van a funcionar.

Ignacio de la Torre comentó que España ha perdido 20 puntos del PIB hasta junio, una caída parecida a la que se produjo al principio de la Guerra Civil. Lo que va a suceder en el futuro es que habrá nuevas olas, pero menos intensas que las olas pasadas. Habrá que sumar a las personas que ha superado el Covid y las que tendrán acceso a la vacuna para llegar a la inmunidad del rebaño. El 30% tendrán acceso en junio y el resto en diciembre. La mayor parte de las grandes ciudades van a conseguir la inmunidad del rebaño en el primer semestre y el resto en el segundo. En función de este escenario, 2021 más positivo y mejor de lo que se prevé debido a la situación médica, al efecto base y a la expansión fiscal de los fondos europeos.

La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el resumen de esta conferencia, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.

The Rafael del Pino Foundation is not responsible for any comments, opinions or statements made by third parties. In this respect, the FRP is not obliged to monitor the views expressed by such third parties who participate in its activities and which are expressed as a result of their inalienable right to freedom of expression and under their own responsibility. The contents included in the summary of this conference, written for the Rafael del Pino Foundation by Professor Emilio J. González, are the result of the discussions that took place during the conference organised for this purpose at the Foundation and are the sole responsibility of its authors.

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