Redefining Inclusive Transatlantic Security in the Covid Era

Madeleine Albright, Mircea Geoana, Susana Malcorra y Nicholas Burns

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Resumen / Summary (Spanish)

l 2 de julio de 2020, la Fundación Rafael del Pino, junto con el Belfer Center for Science and International Affairs de la Harvard Kennedy School y la IE School of Global and Public Affairs, organizaron la Conferencia Transatlántica, que este año estuvo dedicada al tema “Redefiniendo la seguridad transatlántica inclusiva en la era del Covid”. En él participaron Madeleine Albright, ex Secretaria de Estado de los Estados Unidos, y Mircea Geoana, Secretario General Adjunto de la OTAN.

Madeleine Albright expresó su preocupación por la falta de confianza que hay entre los socios transatlánticos. Ella dijo que apoya al vicepresidente Biden. Tiene muchísima experiencia en asuntos internacionales. Está muy dedicado a restaurar la confianza entre Estados Unidos y Europa. Pero tenemos que tomar acciones concretas, basadas en discusiones honestas sobre acerca de cómo es la relación y hacia dónde tiene que ir.

Después de la Segunda Guerra Mundial, los europeos estaban enfermos y querían tomar cualquier medicina que les diera Estados Unidos. Por entonces, los europeos eran adolescentes, pero ya han crecido y ahora la relación tiene que ser entre adultos, que es lo que no hemos hecho. Ahora hay que discutir sobre los puntos que los separan, sobre qué se puede hacer para renovar esa confianza. Eso implica hablar sobre cuáles son nuestros asuntos domésticos y cómo afectan a la política exterior. Por ejemplo, por qué vemos las cosas relacionadas con China de forma tan distinta. O por qué hay diferencias en la forma en que vemos a Rusia.

Debemos ser francos y hablar de cuáles son los elementos de desconfianza, hablar de lo que significan los temas comerciales, de la importancia de los derechos humanos, de la importancia de la democracia, del auge del nacionalismo y cómo afecta al concepto de lo que va a ser la Unión Europea. La confianza solo se va a reestablecer si hablamos con franqueza de estas cuestiones y nos sentimos cómodos hablando de problemas como el gasoducto del norte (entre Alemania y Rusia), lo que sucede en el Ártico, los temas armamentísticos, la relación de Europa con la OTAN, la cuestión de Turquía, o de cómo actuamos fuera de nuestra zona, por ejemplo, en Palestina.

Mircea Geoana comentó que, si no somos capaces de llevar a cabo esa transformación que el Covid ha acelerado, con un entendimiento común de quiénes somos y de los fundamentos de nuestra sociedad, será muy difícil que podamos convencer al resto del mundo de que sigan nuestro camino.

Todos nosotros, las naciones individuales, las organizaciones y los ciudadanos estamos en el proceso de aprender las lecciones que nos está deparando esta pandemia. Los países democráticos de Europa, junto con sus amigos democráticos de Norteamérica, Asia, África y Latinoamérica deberían tener la fuerza de aprender estas lecciones de la pandemia y de la transformación del orden mundial y encontrar nuevas energías para unirnos y encontrar soluciones comunes. Mi preocupación es que lleguemos a conclusiones divergentes sobre esta pandemia. Si esa interpretación nos divide aún más, entonces podríamos tener un problema. Los países miembros de la OTAN representan actualmente el 50% del PIB global, lideran el enorme progreso tecnológico en marcha, tienen veintiocho de las treinta universidades que son líderes mundiales en investigación. Esto es la brillantez de la idea democrática. Por esta razón, el Tratado de Washington se basa en nuestros valores. La idea de que Estados Unidos o Europa pueden competir por sí solas en este proceso complicado de transformación del mundo es totalmente irreal. Juntos seguiremos siendo fuertes.

La alianza transatlántica es uno de los pilares de la gobernanza mundial. No hay forma en que podamos hacer las cosas de manera selectiva porque la OTAN y la Unión Europea son las dos caras de una misma moneda.

Debemos construir esa alianza para las próximas décadas con los valores compartidos de la democracia liberal, el imperio de la ley, el respeto por los ciudadanos y combatir otros modelos de organización de la sociedad basados en el totalitarismo y el autoritarismo. Ese es el objetivo fundamental para nosotros.

Respecto a Turquía y Polonia, dijo que la OTAN es una organización de iguales y no se dedica a puntuar a unos y otros. A veces hay asuntos más políticos, otros más estratégicos. Pero la diferencia entre la UE y la OTAN es que la UE tiene en sus tratados instrumentos que puede activar para corregir esas situaciones. Si hay algo que mantiene a la OTAN unida y fortalece a todos sus miembros, desde Turquía y Polonia a Norteamérica, es seguir juntos. El Tratado de Washington establece unos valores claros, a los que hay que ser fieles. Pero el trabajo de la OTAN no es corregir a sus aliados.

Madeleine Albright añadió que tenemos que recordar que la OTAN es una alianza de democracias. La democracia es uno de los temas sobre los que tiene que pensar, porque no es una alianza militar sin más, sino una alianza de democracias. Hay que aprovechar la oportunidad que brinda el que, después de 70 años de existencia, hay cosas que corregir en la OTAN. También hay que tener en cuenta que la OTAN tiene más socios que miembros. Hay muchos países externos que estarían muy interesados en ayudar.

Mircea Geoana respondió que la OTAN está inmersa en un proceso para ver cuál debería ser el futuro de la alianza. En este sentido, hay tres cosas esenciales. La primera es como seguir siendo fuertes en términos militares, porque debemos seguir siendo fuertes y capaces de defendernos y de disuadir. La segunda es cómo poder ser fuertes en términos políticos. La tercera es cómo ser más globales, no en términos de geografía, sino en términos de los asuntos que afectan a las reglas del orden mundial.

Por lo que se refiere a Rusia, la OTAN celebró recientemente una reunión ministerial en la que se habló de ella. Yendo más allá de la ocupación ilegal de Crimea y del este de Ucrania y del uso de la expansión militar para proyectar poder en el Mediterráneo, Rusia está construyendo un arsenal de armamento militar de gama alta. Esto no es algo que se suponga que la OTAN esté haciendo. La OTAN es una alianza defensiva y está examinando esta cuestión. Por primera vez en una generación o más, la OTAN ha decidido embarcarse en un análisis comprehensivo de 360 grados de defensa y disuasión, que debe llevar a conclusiones reales. Debemos responder a la amenaza soviética, pero no de forma asimétrica. No es una amenaza al flanco oriental de la OTAN; es una amenaza para todos nosotros en conjunto, incluyendo a nuestros aliados que no forman parte de la OTAN. Rusia prefiere usar este tipo de estrategia agresiva, en vez de lo que hemos decidido juntos en el acuerdo entre Rusia y la OTAN. Hemos ofrecido a Rusia que vuelva al Consejo OTAN-Rusia. Ellos, sin embargo, creen que así podrán conseguir desunir a la alianza, pero no lo van a conseguir porque las cosas son muy obvias respecto al comportamiento de Rusia. Es agresiva no solo con sus vecinos, sino con la seguridad común. Está bien que nuestros aliados tengan acuerdos concretos con Rusia, como el acuerdo de cooperación nuclear entre Estados Unidos y Rusia. También debería promoverse que China se incorporase a las conversaciones sobre control de armas, porque también está desarrollando misiles de alta gama e instrumentos hipersónicos. Los rusos podrían estar pensando que pueden procrastinar en su compromiso, esperando a ver algún tipo de desunión entre nosotros, la respuesta es que eso no va a suceder.

Por lo que se refiere a la posición de Trump sobre Rusia, Madeleine Albright dijo no entender lo que está haciendo. Parece que está haciendo todo lo que puede para apoyar a Putin. Siempre piensa que tiene razón, frente a lo que dicen nuestros servicios de inteligencia. Admira a los líderes autoritarios que están dispuestos a saltarse la ley y convertirse en presidentes vitalicios. De esta forma, Trump está siendo muy útil para los rusos porque, de esta forma, está minando la alianza. Intenta separar a nuestros aliados con el tipo de acciones que está apoyando. Le preocupa lo que ha leído recientemente sobre Afganistán. De alguna forma, Putin ha estado implicado en contratar a personas que se han dedicado a matar a las tropas americanas. En muchos sentidos, las operaciones en Afganistán son operaciones de la OTAN. Hay tropas de la OTAN allí. Lo que ha pasado debe discutirse en el seno de la OTAN. Hay cuestiones como cuál debe ser la reacción de la alianza respecto a lo sucedido. Creo que vamos a tener un periodo difícil con los rusos, como siempre. Lo que Putin está haciendo es socavar nuestras democracias con su apoyo a Orban, o a lo que hacen otros gobiernos autoritarios. Albright siempre trabajó por construir una buena relación entre Rusia y la OTAN, pero los rusos nunca lo entendieron y siguen usando esas ideas comunistas para tratar de conseguir algún tipo de división.
Mircea Geoana afirmó que está claro lo que está haciendo Rusia, incluyendo la desinformación sobre el Covid y la pandemia, con el fin de desunirnos. Sin embargo, los hechos muestran que, durante muchos años, nunca hemos visto un compromiso militar de Estados Unidos más sólido en Europa como el que muestran ahora. Por supuesto, se debe a la agresividad de los rusos, pero este año, antes de la pandemia, Estados Unidos tenía planeadas las maniobras militares más importantes realizadas en suelo europeo en una generación, pero tuvo que reducirlas a causa de la pandemia. El hecho de que Estados Unidos esté presente en Polonia, en Rumanía, en España, en Noruega, en muchos sitios con operaciones defensivas, muestra un compromiso muy fuerte con la seguridad europea. Luego está el aspecto político de compartir la carga de la defensa. Desde hace tiempo, todos los presidentes estadounidenses vienen diciendo que Europa no contribuye seriamente a este esfuerzo común, pero esta situación, de alguna forma, está revirtiendo y esperemos que la situación económica actual no cambie esa tendencia. Los europeos están destinando ahora a defensa más de cien mil millones de dólares adicionales. En términos prácticos, hay esa cultura de trabajar juntos que está en el ADN de la alianza.
Madeleine Albright comentó que una crisis es siempre una oportunidad. En este caso se ha producido una combinación de circunstancias, con la pandemia, la economía, el auge del nacionalismo que nos obligan a volver la vista hacia las estructuras y pensar en cómo podemos adaptarlas a esto. La gente se preocupa por temas nacionales y la globalización no es una preocupación, ni se ve como algo malo. Pero estamos interconectados y tenemos que ver como aprovechar esas interconexiones, entendiendo cuáles son las reglas y cómo funcionan. Tenemos que ver cuáles son las cosas que se necesita que sucedan. Por ejemplo, tenemos los temas relacionados con la información, con el ciberespacio. En una reunión de la OTAN se planteó qué hacer en caso de un ciberataque. La gente dijo que no sabía qué hacer si se desconocía la génesis.

Tenemos que pensar en cómo encajan nuestras organizaciones, en cómo apoyarse en ellas. Muchos americanos se han pasado mucho tiempo tratando de entender cómo actúan la UE y la OTAN por lo que se refiere a las relaciones entre ambas, como se relacionan con Naciones Unidas, el papel de las organizaciones regionales.
Otra cosa a la que hay que prestar atención es a cuál es el papel del sector privado, porque los gobiernos no producen las innovaciones científicas que se necesitan. El sector privado puede ser muy útil en ese sentido. Esa participación del sector privado tiene que producirse antes, no en el último momento. Hay que ver cómo funcionan las instituciones y ver qué sucede con las que surgen ac hoc, como el G-8. Las personas, las relaciones personales también son importantes. Suponen una diferencia porque pueden mantener discusiones muy duras. Las personas comparten información y tienen ideas sobre cómo reformar la estructura. Es necesario integrar a los jóvenes en esto y preocuparnos de la educación y de cómo ven la interconectividad. La única forma en que se pueden comprender los problemas es mediante el entendimiento mutuo. La verdad de la diplomacia consiste en ponerse en los zapatos del otro.

China es un asunto muy preocupante, primero por cuestiones tecnológicas. Estamos hablando de Huawei, del 5G, de lo que significa para Taiwan. Es un asunto muy importante en muchos aspectos. China está ocupando el espacio que está dejando vacío Estados Unidos, que ha estado un poco ausente. Estamos hablando, por ejemplo, de la iniciativa belt and road. Cuando Obama decidió el reequilibrio con Asia, los europeos pensaron que les habían abandonado, pero los europeos ya no son el problema, sino parte de la solución. Necesitamos la asociación con Europa para poder tratar con China. Hay que buscar las áreas en las que se puede colaborar, por ejemplo, inteligencia artificial, porque lo que China está haciendo en el mar de la China es muy peligroso. También hay que hablar alto de los derechos humanos. La relación con Europa es importantísima, ya sea en comercio, en valores, o en la forma en cómo afrontamos las nuevas cuestiones que están surgiendo.
Mircea Geoana explicó que la OTAN decidió comprometerse explícitamente con la cuestión del auge de China. Lo vemos como un desafío y como una oportunidad. La OTAN tiene una gran experiencia en cuestiones como la resiliencia, incluyendo las telecomunicaciones y el 5G. También vimos un esfuerzo complementario hecho por la Unión Europea porque somos conscientes de que la resiliencia ahora se ha convertido en una palabra mágica y en una de las lecciones de esta pandemia. Nos hemos vuelto muy conscientes, tanto en Estados Unidos, como en Europa, como en la OTAN, de que somos demasiado dependientes de las cadenas de suministros, que hemos estado muy relajados respecto a nuestras infraestructuras críticas, respecto a nuestra ciencia, nuestra tecnología y nuestra propiedad intelectual, y hemos permitido que países como China u otros empiecen a comprar esos elementos que son determinantes para nuestra competitividad, incluso para nuestra defensa. Eso es algo que tenemos que cambiar. Por eso necesitamos un entendimiento más sincronizado entre Estados Unidos y Europa sobre China. La Unión Europea ha sido, incluso, un poco más explícita a la hora de definir a China como un rival sistémico, lo cual es una proposición muy fuerte. En la última reunión entre la UE y China ya se ha hablado seriamente de equilibrar el terreno de juego. Espero que se pueda encontrar el equilibrio entre el auge de China cuando daña nuestros intereses mientras mantenemos algunos bienes comunes para nuestro planeta y tratamos de encontrar ámbitos en los que podamos llegar a acuerdos.

Tenemos que ser realistas sobre las presiones a las que los líderes políticos van a tener que enfrentarse. Las complicaciones por la pandemia no están haciendo que los problemas de seguridad desaparezcan. Por el contrario, los están magnificando. Se va a cumplir con el objetivo de inversión en defensa del 2%. Eso nos anima, pero también tratamos de que la gente se dé cuenta de que la seguridad tiene un coste y de que el mundo es más complejo después de la pandemia. La seguridad es el primer requisito del desarrollo, de la paz y de la recuperación económica.

Madeleine Albright insistió en que la confianza tiene que producirse porque hay tantas cuestiones que hay que debatir. Estamos en una nueva era, con nuevos problemas. Espero que Estados Unidos sea humilde en este sentido, y no decir que sabemos hacerlo todo, etc. La importancia de tener la confianza es esencial. Tenemos nuevos problemas aparte de las que ya teníamos.

Para Mircea Geoana, estamos en proceso de aprender las lecciones de la pandemia. Reflexionar sobre esas lecciones nos tiene que acercar más aún. No hay forma de salir de esta crisis si los dos lados del Atlántico no se reconectan con franqueza y propósito renovado de nuestras relaciones y valores comunes. Lo transatlántico no tiene que ver solo con la UE. Es un ingrediente indispensable para tener éxito en este mundo tan complicado.

La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el resumen de esta conferencia, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.

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