Tecnología y evolución humana. La innovación y los grandes retos de la humanidad

Antonio Garrigues y Juan Luis Arsuaga

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Resumen

Con motivo de la III Edición de los Reconocimientos go!ODS, el 22 de febrero de 2022, la Fundación Rafael del Pino organizó el diálogo “Tecnología y evolución humana. La innovación y los grandes retos de la humanidad”, en el que participaron Antonio Garrigues, jurista y presidente de honor del despacho de abogados Garrigues, y Juan Luis Arsuaga, catedrático de Paleontología de la Universidad Complutense de Madrid, director del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamientos Humanos y codirector de Atapuerca.

Juan Luis Arsuaga: No hemos nacido ayer, pero hemos tenido miles de años como homo sapiens y millones como homínidos. Hay una cosa de la que podemos estar seguros de que no va a cambiar en el futuro. En la época de Shakespeare no había vehículos a motor, aviones, televisión, móviles y, sin embargo, las obras que escribió siguen siendo perfectamente válidas en el mundo actual. Lo que no ha cambiado es el alma humana y sus aspectos fundamentales y no va a cambiar en el futuro. Por la misma razón por las que nos siguen interesando las pasiones e ilusiones de las que habla Shakespeare, podemos estar seguros de que no va a cambiar el alma humana en el futuro. Ambición, codicia, amor, celos, todas esas grandes pasiones del alma humana que hacen que entendamos una obra de Shakespeare, o el Quijote, no van a cambiar. A pesar de todas las cosas que ha cambiado la tecnología, todo eso seguirá estando presente en las vidas de las generaciones venideras. Así es que los negocios deberán tener presentes nuestras aspiraciones, nuestros anhelos y certezas, que serán las mismas que en la época de Shakespeare, en sus pasiones y su grandeza. En torno a eso es en torno a lo cual debe construirse el futuro.

Antonio Garrigues: El problema está en que estamos en una época en la que la tecnología empieza a cumplir un papel excesivo, determinante. Eso es un drama que viene de lejos. Heidegger desataba la tecnología; Ortega un poco menos, pero decía que el hombre matemático no encaja la integridad del conocimiento, que va mucho más allá. No podemos hablar de tecnología si no la conectamos con los valores humanos, a pesar de la mala noticia de que la filosofía ha desaparecido de los contenidos escolares. No podemos dejar que la tecnología nos envuelva en su desfachatez porque el ser humano vale mucho más que todo eso. Que en España tengamos un déficit tecnológico, que la tecnología ayude al crecimiento económico, es un tema que no podemos olvidar, pero no podemos mitificar la tecnología.

Juan Luis Arsuaga: La tecnología no es reversible, todo aquello que se inventa no se puede desinventar. Esa es una premisa de la historia. La segunda es que la solución nunca está en el pasado. La nostalgia es un sentimiento muy humano, pero ese pasado feliz no es real, es el mito de los amish, que han decidido vivir como en el siglo XIX, que era una sociedad horrible. Ellos se acogen a una sociedad previsible, lo que produce mucha tranquilidad. Por eso se busca la seguridad que proporciona una sociedad previsible. Ortega decía que nuestros padres nos dan la vida, pero nos la dan sin hacer; la tenemos que hacer nosotros. Eso no ocurría antiguamente, pero es el precio de la libertad. Entre los amish esa preocupación no existe. Pero eso es inviable. Así es que uno tiene que hacerse su propia vida y eso es doloroso. Los padres no pueden ayudar a sus hijos a que construyan su propia vida. Esa angustia vital se acentúa en el presente porque el futuro es más incierto que nunca, cambia muy deprisa, porque hemos abandonado las sociedades tradicionales en las que te daban todo hecho, hasta el matrimonio. ¿Cuál es la receta para superar esta preocupación? La de confiar en tus capacidades. No hay que ver el futuro como una amenaza si uno confía en sus capacidades.

Antonio Garrigues: Al final, el objetivo del ser humano es ser feliz.

Juan Luis Arsuaga: Hay estudios que dicen que donde mayor es el índice de felicidad es, precisamente, en las sociedades en las que no eres libre, pero esa sociedad no la quiero para mí.

Antonio Garrigues: El ser humano tiene que mantere la curiosidad intelectual permanentemente. Conectar felicidad con la jubilación, con dejar de trabajar, es una idea estúpida, la idea de conectar la propia satisfacción humana con la idea de no hacer nada. La tecnología no tiene nada que ver con la felicidad ni nos debe hacer mas felices. Es el conocimiento, la filosofía, el esfuerzo, la generosidad, el conocimiento de los demás, el ser una persona buena lo que nos hace felices. La bondad tiene que ver mucho con la felicidad. Los malos no son felices; pueden ser ricos, pero no felices.

Juan Luis Arsuaga: La tecnología es neutra, pero es acumulativa. Partes de un conocimiento y solo puedes aumentarlo. Juntas biología e informática y tienes biotecnología. La próxima generación ya parte de ahí.

Antonio Garrigues: ¿Es posible mejorar la condición humana con el transhumanismo?

Juan Luis Arsuaga: Eso no tiene ningún sentido. Las capacidades para acumular conocimiento en nuestro cerebro son tan antiguas como las tablillas sumerias. Nada de eso va a ocurrir.

Antonio Garrigues: El transhumanismo mejora las condiciones humanas por vía tecnológica y a través de la manipulación del cerebro.

Juan Luis Arsuaga: No va a ocurrir porque no tenemos una noción de la inteligencia. Cuando se dice que vamos a ampliar la inteligencia lo primero es preguntarse qué es la inteligencia. No existe una inteligencia única.

Antonio Garrigues: Pero hay gente más inteligente y otra más tonta.

Juan Luis Arsuaga: Hay una campana de Gauss para cada una de las variables, pero hay una lotería genética de la que cada uno de nosotros somos el resultado. Como una lotería, está muy repartida. Nuestro conocimiento de ser inteligente ha ido cambiando con el tiempo. Antes se consideraba muy inteligente a un ingeniero de caminos. Luego se ha ido viendo que podría ser una persona socialmente incompetente, o sin motivación. Al final, se llegó a decir que la inteligencia consiste en saber vender un coche de segunda mano. La inteligencia humana es una máquina que ha crecido y evolucionado básicamente para procesar información social, de manera que esa máquina, que fue seleccionada para sobrevivir en un grupo, se puede aplicar a otros sistemas y analizar otras situaciones. Se dedica 24 horas al día a procesar información social. Lo que más nos preocupa son los otros. Una persona sin capacidades sociales no sería una persona inteligente.

Antonio Garrigues: ¿Atapuerca te ha dado algún entendimiento de la condición humana?

Juan Luis Arsuaga: Somos una especie biológica que ha evolucionado. Además, ha habido un cambio de paradigma en la inteligencia. Durante un tiempo pensamos que se desarrollo para resolver problemas ecológicos, como la caza. Nuestro cerebro es un órgano cuya función es analizar sistemas y predecir su comportamiento. Antes el sistema era el ecosistema y nuestra inteligencia se había desarrollado para predecir su comportamiento. En los primates, el tamaño del cerebro se correlaciona con el tamaño del grupo: cuanto mayor el grupo mayor el tamaño del cerebro. Los solitarios tienen un cerebro más pequeño. Hay una correlación porque el cerebro es una máquina para procesar información social.

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