El patrón bitcoin. La alternativa descentralizada a los bancos centrales

Saifedean Ammous

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Resumen

El 2 de octubre de 2018 tuvo lugar en la Fundación del Pino la conferencia de Saifedean Ammous, experto en criptomonedas y autor del libro “El patrón bitcoin”, en la que explicó las características y las posibilidades de este tipo de monedas.

Ammous considera que bitcoin es una forma de dinero completamente única. Según explicó, el problema que existe con la mayoría de los tipos de dinero es que, cuanto más se utiliza, más sube su valor. Este hecho genera incentivos para que se emita más, con lo que su valor se devalúa y no puede ejercer la función de depósito de valor.
Para evitar este tipo de situaciones se ha tratado de utilizar dinero difícil de producir, como el ganado o los metales. Pues bien, bitcoin es el dinero más difícil de producir. De hecho, la cantidad de bitcoin se ha limitado a 25 millones de unidades y no es posible ir más allá y generar más. Esto es lo que hace que bitcoin sea algo único como depósito de valor, porque no hay forma de aumentar su oferta.

Al mismo tiempo, cuanta más gente trate de producir bitcoins, más difícil y más caro resulta hacerlo. Con ello, y gracias también a que se basa en la tecnología blockchain, la red de bitcoin se hace más segura porque hay más procesos en marcha.

Cuando aumenta la demanda de bitcoins, aumenta su valor, pero no se incrementa tanto su producción porque cada vez es más difícil obtener uno, lo que lo hace más seguro. Su seguridad también se deriva de que es muy difícil de atacar porque no hay un solo punto de fallo. Tanta es su seguridad que, hasta ahora, nadie ha podido confirmar una transacción fraudulenta con bitcoin porque es una moneda dura, difícil de producir, disponible a escala global, de utilización voluntaria y negociada y valorada libremente en el mercado.

Cuando se considera el papel de bitcoin como depósito de valor, lo primero que hay que tener en cuenta es que, en estos momentos, se trata de un activo que no es estrictamente líquido ya que la capacidad de transacción del Bitcoin (que es de 500.000 operaciones diarias) ha llegado a su límite y que hace falta la aplicación de una tecnología denominada SegWit (Segregated Witness) capaz de cuadriplicar la capacidad de transacción del Bitcoin. El límite de operaciones actual es el motivo por el cual el coste de las transacciones ha ido subiendo de forma significativa durante los últimos años. Bitcoin, sin embargo, protege de la inflación porque no se pueden crear más de 25 millones de unidades. Gracias a ello, bitcoin, como depósito de valor, permite transferirlo al futuro.

Bitcoin es un mercado alternativo, libre y descentralizado, frente a la centralización que representan los bancos centrales o el oro, porque la mayoría de las transacciones no tienen lugar en el blockchain de bitcoin, sino que se realizan fuera de él en los procesadores de pagos y de cambios y en las páginas webs que utilizan esta criptomoneda.

Uno de los principales beneficios que aporta bitcoin se deriva del hecho de que el dinero pierde valor con el tiempo, lo que estimula el cortoplacismo y el consumismo. El dinero duro, como bitcoin, en cambio hace lo contrario: estimula el ahorro y la acumulación de capital, de donde deriva una mayor productividad y mayores niveles de vida y de bienestar. Dicho de otra forma, con el dinero tal y como lo conocemos, la gente prefiere el consumo de hoy al consumo futuro porque ese dinero pierde valor. Con bitcoin, la gente seguiría gastando hoy, pero lo haría de forma menos frívola, y estimularía el ahorro.

Para tratar de ilustrar esta característica de bitcoin, Ammous puso un ejemplo relacionado con la historia de la pintura. Según él, una criptomoneda sería como la Capilla Sixtina: puesto que Miguel Ángel tardó cuatro años en pintarla, una obra así es muy escasas y difícil de reproducir. En cambio, el dinero blando, el que usamos actualmente, sería como un cuadro de Mark Rothko, que tarda veinte minutos en pintarse. Lo primero hace que obras como la Capilla Sixtina sean muy escasas; lo segundo, que abunden los cuadros de Rothko y de sus imitadores.

Como las criptomonedas no son físicas, sino informáticas, el monopolio territorial de los bancos centrales cuenta poco. Además, y precisamente porque el bitcoin es dinero informático, el gobierno no puede confiscarlo. Por eso los venezolanos compran bitcoin; así pueden sacarlo del país sin que el gobierno de Maduro pueda hacer nada al respecto.

Y es que las criptomonedas, en última instancia, implican el retorno al gobierno limitado. Su utilización incrementa el poder de las familias y de las comunidades locales, al tiempo que el papel de los estados se debilita.

También puede ser la solución al ciclo económico porque no se puede crear más bitcoin. Y como no se puede crear, no se puede manipular. Esa manipulación del dinero es la causa de los ciclos económicos, la inflación y las recesiones, según la interpretación del ciclo que realizan la escuela austriaca de economía. De la misma forma, desaparecería el privilegio exorbitante del dólar, porque Estados Unidos no podría monetizar sus problemas fiscales, que luego son de todo el mundo.

“La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el presente resumen, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.”

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