Voces liberales. Liberalismo económico en España, el caso de Madrid

Encuentros

Isabel Díaz Ayuso, Esperanza Aguirre, Daniel Lacalle, Carlos Rodríguez Braun y Diego Sánchez de la Cruz

Inicio: 18-01-2022

Fin: 18-01-2022

Hora: 13:00

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 18 de enero de 2022 en la sede de la Fundación, el evento » Voces liberales. Liberalismo económico en España, el caso de Madrid» con motivo de la publicación de la obra titulada «Liberalismo a la madrileña» de Diego Sánchez de la Cruz, editada por ediciones Deusto.

El acto de desarrolló de acuerdo con el siguiente programa:

Bienvenida

María del Pino, Presidenta de la Fundación Rafael del Pino
Roger Domingo, Director editorial de Ediciones Deusto

Palabras de apertura

Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid

Diálogo

Esperanza Aguirre, Ex Ministra de Educación y Cultura, Ex Presidenta del Senado y Ex Presidenta de la Comunidad de Madrid
Daniel Lacalle, Doctor en economía, economista jefe y gestor en Tressis
Carlos Rodríguez Braun, Catedrático de historia del pensamiento económico, Universidad Complutense de Madrid
Diego Sánchez de la Cruz, Analista económico y político, Profesor asociado en IE University (moderador)

Resumen

El 18 de enero de 2022, la Fundación Rafael del Pino organizó el acto “Voces liberales. Liberalismo económico en España, el caso de Madrid”, en el que participaron Esperanza Aguirre, ex ministra de Educación y Cultura, ex presidenta del Senado y ex presidenta de la Comunidad de Madrid; Daniel Lacalle, doctor en Economía, economista jefe y gestor en Tressis; Carlos Rodríguez Braun, catedrático de Historia del Pensamiento Económico de la Universidad Complutense de Madrid, y Diego Sánchez de la Cruz, analista económico y político y profesor asociado en IE University.

Diego Sánchez de la Cruz: Lo que se puede medir, lo que se puede demostrar, lo que es cada vez empíricamente más evidente es que Madrid se ha convertido en la capital de capitalismo. Podemos tomar distintas métricas, podemos medir la presión fiscal, el gasto público, la eficiencia de los servicios básicos, la regulación, el entorno político y el riesgo político. Lo importante es reunir todos los indicadores que tenemos a nuestra disposición y reunirlos en un único índice, en un único ranking. Es el ranking de libertad regional, en el que se comparan las distintas comunidades autónomas.

Madrid obtiene ochenta puntos sobre cien. Está veinte puntos por encima de la media nacional. Pero es que, además, llega a duplicar los resultados que obtienen las comunidades con un sistema económico de corte socialista. Si cogemos las comunidades que salen mejor paradas en el índice, no solo Madrid, y las comparamos con las que aparecen en cola de esta clasificación encontramos que allí donde hay más libertad económica resulta que hay cuatro puntos menos de paro, seis mil euros más de renta per cápita, una tasa de emprendimiento que es el doble de las regiones socialistas, un riesgo de pobreza un treinta por ciento más bajo que en el resto de España y, además, son territorios a los que llega población desde otras comunidades autónomas u otros países. Las regiones a la cola de este ranking son territorios de los cuales se va población, que vota con los pies porque quiere más libertad.

¿Cómo es posible que Madrid sea lo que es hoy cuando hace cuarenta años imperaban políticas más bien de corte socialista, en la que la tasa de crecimiento era similar a la media nacional y siendo como éramos una región que no destacaba en su desempeño económico? Hay tres factores que lo explican. En primer lugar, han sido veinticinco años de hegemonía política del centro derecha. Ha habido otras regiones que han tenido hegemonía del socialismo y los resultados son conocidos: son líderes en paro y en pobreza y se han quedado muy atrás. En Madrid ha ocurrido justamente lo contrario. Evidentemente, a distintas políticas, distintos resultados.

En segundo lugar, Madrid es una comunidad abierta. Cuatro de cada diez personas residentes en Madrid vienen o de otros países, o de otras comunidades autónomas. Cinco de cada diez ocupados también. Por tanto, toda esa atracción es capital humano que llega a nutrir el éxito económico de Madrid, pero también la vida cultural y social de nuestra región. Eso no hay quien lo pare. Eso es una sociedad abierta a la que no le puedes imponer una forma de vivir, una forma de pensar como está sucediendo, lamentablemente, en Cataluña. Eso explica que, cuando se le pregunta a los madrileños cuánto confían los unos en los otros, en Madrid los datos son un cincuenta por ciento más altos que en Cataluña. Eso es porque la libertad genera confianza y favorece el entendimiento. Al mismo tiempo, los proyectos de corte nacionalista, socialista, como estamos viendo cada vez más en la política económica catalana, terminan por deshacer todos esos lazos y generar confrontación, ruptura.

En Madrid tenemos unas élites que llevan mucho tiempo remando por la libertad de empresa. Élites empresariales, élites intelectuales, élites que le han dado un sustrato intelectual a todo eso que básicamente querían los madrileños de a pie, que es que les dejen vivir en paz, salir adelante y labrarse un futuro.

Partiendo de todo eso, hubo tres grandes reformas, que empezaron a desarrollarse en los años de Esperanza Aguirre, que se han mantenido en el tiempo. Esas reformas son, básicamente, tres. La primera, impuestos más bajos. En Madrid, hasta el estallido de la pandemia, se han aprobado sesenta y cinco rebajas de impuestos. Dos, reforma regulatoria. En Madrid hay cada vez menos trabas. Esto es transformador porque en Madrid se aprueba un millón de páginas de nueva legislación cada año y que Madrid se esté comprometiendo a quitar trabas es, desde luego, novedoso. Empezó con la libertad de horarios comerciales y ahora mismo tiene mucho más recorrido. En tercer lugar, fue la participación del sector privado en la prestación de servicios básicos. Es fundamental apuntalar la educación, la sanidad, el transporte y, precisamente por eso, no nos podemos permitir prescindir de las libres fuerzas del mercado. Al permitir que las empresas jueguen un papel en la prestación de estos servicios tan importantes, al fomentar dentro del propio sistema público la libertad de elección, incluso la competencia entre distintos centros educativos, centros de salud, etcétera, lo que estamos generando es una cultura en la cual el contribuyente tiene más libertad para elegir.

En Madrid se han aprobado 65 bajadas de impuestos y la recaudación fiscal está creciendo año tras año, de modo que tenemos cada vez menos presión fiscal y, sin embargo, tenemos cada vez más recaudación. Dicho de otra manera, la Curva de Laffer tiene sede en la Comunidad de Madrid porque hemos demostrado que, con menos impuestos, se generan incentivos mucho más favorecedores para la inversión, el emprendimiento, la generación de riqueza. Eso, al final, termina generando una tarta económica mucho más ancha, que, paradójicamente para algunos, termina produciendo más recaudación. Tiene menos impuestos y más crecimiento y por la vía de más crecimiento acaba teniendo más recaudación.

Hablando de regulación, Esperanza Aguirre aprobó la libertad de horarios comerciales. Fue la primera que apostó por la libertad de horarios comerciales y días de apertura que, a fecha de hoy, no tiene ninguna otra región española, incluso a pesar de que hay una ley nacional que favorece que en las grandes capitales se aumente la disponibilidad para fijar horarios y días de apertura. Madrid viene de aprobar una Ley de Suelo muy ambiciosa, en la cual se introducen cambios y flexibilizaciones varias, por ejemplo, el cambio automático de uso del suelo, la supresión de licencias, etcétera. También tiene una línea abierta contra la hiper regulación. Ya se han tramitado más de doscientos expedientes de eliminación de una traba concreta, mejora de un procedimiento, un repliegue de burocracia, y todo esto va a dar pie a legislación. Una de ellas es la Ley Ómnibus, que ahora mismo está tramitándose en la Asamblea. Su propio nombre indica que, en aluvión, va a suponer treinta y cinco flexibilizaciones, liberalizaciones, en distintos ámbitos. Hay una Ley de Mercado Abierto que reconocerá automáticamente licencias concedidas en otras comunidades autónomas. En Madrid se están usando los fondos europeos para que la Administración sea más liviana, que sea más simple, que se digitalicen los trámites del ciudadano con la Administración.

Se acusó a Esperanza Aguirre de querer desmantelar el sistema sanitario. Resulta que, al final, desmantelar fue abrir doce hospitales públicos más y ciento cuarenta y dos centros de salud. Es decir, como Madrid creció más, pudo invertir más en salud. Uno de cada tres nuevos hospitales era de gestión privada. Un modelo y otro pueden ir de la mano, pueden colaborar. Aquí lo más importante de todo es el paciente y la tasa de satisfacción de los pacientes en Madrid está en torno al 90% en todos los servicios ofrecidos. Las listas de espera están, en promedio, un treinta y cinco por ciento por debajo de la media autonómica.

Algo parecido ocurrió con la educación. Hoy Madrid tiene mejores resultados que el resto de España y que la media de la OCDE. Algo parecido ha sucedido con la pandemia, cuando todo el mundo se encerraba, Madrid decidió abrirse y demostrar que creer en estas ideas requiere un compromiso en las buenas y en las malas, cuando es más fácil y cuando es más difícil.

Todo esto conduce a un Madrid que va a prosperar mucho. Madrid Nuevo Norte es uno de los símbolos del crecimiento que está experimentando Madrid. Solo en esta Operación Chamartín se va a producir una enorme transformación urbana. Es la perfecta demostración de que Madrid está atrayendo capital, generando oportunidades, viéndose a sí misma como un modelo al que seguir y dándose cuenta de que la libertad funciona, arroja mejores resultados y por el camino de la libertad Madrid ha encontrado una fórmula que ojalá pronto se pueda extender por toda España porque, en última instancia, más libertad económica es más prosperidad y más desarrollo para todos.

Esperanza Aguirre señaló que su vida política ha estado siempre guiada por la convicción profunda de que solo las ideas liberales podían traer mayor bienestar a mayor número de ciudadanos, especialmente a los más desfavorecidos. Desde el minuto uno cuando fue elegida concejala del Ayuntamiento de Madrid, empezó una cosa muy radical. Era concejal de Cultura y le llegó el teatro de La Vaguada. Decidió sacar un concurso público para adjudicar su gestión. Tuvo una manifestación en contra de aquella privatización y, sin embargo, alguien que vino detrás, que era también del PP, decidió gestionarlo privadamente. También le pasó con la ley de viviendas rurales sostenibles. Entonces se aprobó en la Asamblea de Madrid una ley que permitía hacer una casa si no era terreno protegido o agrícola. Luego llegó otro y la derogó. También aprobó la libertad de elección de centro educativo. Quería libertad y responsabilidad, favorecer el estudio y el esfuerzo. Y, como dijo su adversario político, que también fue ministro de Educación como ella, Ángel Gabilondo, lo que no se evalúa, se devalúa. Espera que la Consejería de Educación vuelva a poner las pruebas de conocimiento y destreza. También introdujo la libertad de horarios comerciales, o la enseñanza bilingüe. No corren buenos tiempos para el liberalismo. Por tanto, hay que defender las ideas liberales, que no están de moda, para conseguir que este gobierno social comunista que tenemos se vaya cuanto antes.

Según Carlos Rodríguez Braun, hay que tener dos mensajes. El primero es no estar del todo contento con nuestros políticos, ni siquiera con los que nos gustan, porque se pueden amodorrar si no los pinchamos. Nuestra obligación es pincharles. La segunda lección es que no hay que dar nada por sentado. Si hay un ejemplo de que no hay que tomar las cosas buenas por sentadas es Chile. Chile venía a ser la comunidad de Madrid pero a lo bestia, con décadas de aplicación de esas lecciones con resultados buenísimos. Ahora se acabó. Hay que ser optimista, pero no idiota. Todos nosotros tenemos que ser plenamente conscientes de que sigue valiendo la lección de que el precio de la libertad es la eterna vigilancia.

Para Daniel Lacalle, lo primero en que nos equivocamos en el debate con el intervencionismo es en debatir si el impuesto sobre el patrimonio genera los ingresos estimados. El impuesto del patrimonio es inmoral porque es gravar el futuro de los ciudadanos, la capacidad de ahorro y supone una transferencia de ahorro de los que gestionan bien el capital a los que son malos en ello. No se recauda, pero ellos lo saben, lo mismo que la tasa Tobin que solo ha servido para que la Bolsa española se convierta en una irrelevancia. Hay que defender a las personas que gestionan la riqueza, que hacen los países más ricos. El problema fundamental de este impuesto es que está basado en una falacia empírica, que es que, como hemos gastado mucho, hay que recaudar por la pandemia cuando el problema es el exceso de déficit estructural incurrido en el año 2019 con el Gobierno más caro de la historia. La batalla de las ideas es la batalla de las ideas. El liberalismo es el único sistema que defiende de verdad a los pobres.

Esperanza Aguirre recordó, también, que lo primero que hizo fue reducir el gasto de la Comunidad de Madrid en todo lo que se podía, tener menos Consejerías, bajar los sueldos de todos. Suprimieron muchas entidades, todas esas hijas y nietas de la Administración que van creciendo fueron suprimidas, y suprimimos impuestos. Bajamos impuestos en todo lo posible. No decidimos culpar al sector inmobiliario y, por tanto, expropiar las viviendas construidas. Todo lo contrario, estimulamos a la economía para que siguiera creciendo.

Carlos Rodríguez Braun comentó que quitar impuestos a las herencias tiene una validez importante y tiene una historia paradójica. Liberales decimonónicos impulsaron el impuesto sobre sucesiones, especialmente John Stuart Mill. Después la carrera fue al alza sin parar hasta que una combinación de opinión pública y falta de recaudación lo hizo desaparecer, aunque ahora parece que vuelve. Protestas para bajar impuestos, eso es un cambio en la opinión pública. El Estado hace todo lo posible para que no se noten los impuestos, de ahí viene la idea demoniaca de las retenciones. Si se acabaran y todo el mundo tuviera que pagar directamente a Hacienda después de recibir su nómina se acaba el invento de verdad. No es verdad que la presión fiscal pueda subir sin consecuencias. Las tiene.

Para Daniel Lacalle, Madrid es un ejemplo. Ayer tomó un taxi y el conductor había llegado hace diez días a Madrid. Le preguntó y le dijo que aquí todo el mundo está a gusto. La ventaja con las comunidades autónomas es la capacidad de comparar modelos diferentes en un mismo país con la misma moneda, la misma legislación, lo que lleva a conclusiones muy evidentes. Es un ejemplo, en Castilla y León. Unos señores dicen estar preocupados por la España vacía, pero ponen a los autónomos, a los ganaderos, las cuotas más altas de la UE porque a un señor que jamás ha montado una empresa se le ocurre que así va a reducir el aumento del déficit estructural de la Seguridad Social. Ves como los antiguos países Bálticos ganan a España en renta per cápita, Grecia reduce el paro mucho más que nosotros en medio de una pandemia. Un ganadero no se puede permitir la absoluta monstruosidad burocratiza y fiscal que se le quiere imponer. Lo que no debemos hacer es caer en el error de comprar el 20% del mensaje del enemigo. El gran error de Chile es aceptar el 20% de lo que dice el comunismo.

La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el resumen de esta conferencia, realizado para la Fundación Rafael del Pino por el profesor Emilio González, son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.

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