
¿Qué ambiente se respira en Dalian?
La mayoría de las conversaciones giran en torno nuevo ciclo quinquenal de China que, sin duda, tiene una prioridad muy clara: convertir su ventaja tecnológica en algunos sectores, como la IA, la manufactura avanzada, los semiconductores, la biotecnología y las nuevas energías en motores de crecimiento y soberanía industrial.
Por eso aquí se habla sobre todo de escala, que es el gran tema de la reunión de este año. Para España, el mensaje es claro. China es a la vez socio, mercado y competidor tecnológico. La relación bilateral es hoy más estrecha que nunca, pero solo será plenamente beneficiosa si sabemos colaborar en sectores en los que exista valor compartido y reforzamos nuestras propias capacidades en tecnologías críticas.
¿Por qué hay que leerse el informe de 10 Tecnologías Emergentes del World Economic Forum?
Porque pone el foco en las tecnologías que realmente pueden marcar la diferencia. Vivimos rodeados de anuncios tecnológicos, pero no todas las innovaciones tienen la madurez suficiente y la capacidad de transformar la economía. Este informe identifica diez tecnologías emergentes que están entrando en una fase decisiva, porque empiezan a escalar, despiertan el interés de empresas e inversores y pueden tener un impacto significativo en los próximos años.
No es una lista de los descubrimientos más importantes del año, sino una herramienta estratégica. Este informe ayuda a anticiparse, a identificar las capacidades laborales que serán más importantes en los próximos años y cómo podemos responder mejor a grandes retos globales como la transición energética, la salud y la seguridad digital. La próxima ola tecnológica será más personalizada, distribuida y eficiente. Es decir, tecnologías más adaptadas a cada necesidad, más cercanas al lugar donde se aplican y capaces de hacer más con menos recursos.
La sostenibilidad sigue marcando el paso en la identificación de tecnologías emergentes.
Sería un error mirar estas tecnologías por separado. Su impacto aparece cuando se combinan: la extracción directa de litio puede acelerar las baterías que necesitan los sistemas eléctricos distribuidos; los edificios pueden consumir menos energía gracias al enfriamiento radiativo y, al mismo tiempo, devolver electricidad a la red; y la destrucción de PFAS permite cerrar mejor el ciclo ambiental de la industria química. La sostenibilidad no vendrá de una única solución, sino de conectar energía, materiales y química limpia en sistemas más eficientes y resilientes.
El informe también incluye avances biomédicos. ¿Qué mensaje dejan acerca de la transformación de los sistemas de salud?
La medicina avanza hacia una personalización mucho más profunda. Las vacunas personalizadas de ARNm contra el cáncer buscan entrenar el sistema inmune frente a mutaciones específicas del tumor de cada paciente. La administración de fármacos mediante exosomas podría permitir llevar terapias a lugares del organismo difíciles de alcanzar, incluido el cerebro. La simulación cuántica aplicada al descubrimiento de fármacos puede acelerar la identificación de moléculas prometedoras. La gran lección es que la convergencia entre biología, química, computación e inteligencia artificial está cambiando la forma en que entendemos la salud.
¿Y qué papel están desempeñando la inteligencia artificial y la seguridad digital?
Un papel central. Los modelos del mundo representan una nueva frontera para la inteligencia artificial. Son sistemas capaces de construir una comprensión más rica del entorno físico a partir de múltiples tipos de datos, lo que puede mejorar la predicción, la planificación y la interacción de las máquinas con el mundo real. Al mismo tiempo, la criptografía basada en retículos nos permitirá proteger nuestras infraestructuras digitales frente a los ordenadores actuales y también frente a los futuros ordenadores cuánticos.
Si combinamos el informe con lo que está sucediendo en los pasillos y en los escenarios de Dallian, ¿cuál es la lectura que debemos hacer?
Que la ventaja competitiva del futuro dependerá menos de tener recursos naturales y más de tener capacidades científicas, industriales, regulatorias, educativas y de despliegue. La tecnología por sí sola no transforma nada. Hace falta infraestructura, talento, inversión, regulación inteligente, confianza pública y visión de largo plazo. Otra lección importante es que muchas de estas tecnologías se sitúan en la intersección entre ciencia básica y aplicación industrial. Por eso es tan importante mantener ecosistemas fuertes de investigación, transferencia, emprendimiento e innovación.
¿Cómo se imbrica todo esto en España?
España cuenta con grupos de investigación excelentes y con empresas muy innovadoras. El reto es conectar mejor ese ecosistema para transformar capacidades científicas en oportunidades industriales como las que señala este informe. Necesitamos una conversación pública más ambiciosa sobre ciencia y tecnología. En medio de tanto ruido, es urgente preguntarnos cómo incorporamos la ciencia y la tecnología a nuestra economía, cómo formamos a las nuevas generaciones, cómo fortalecemos la confianza en la evidencia científica y cómo aseguramos que su impacto sea inclusivo y sostenible.
¿Qué debe hacer España para no quedarse atrás?
España no tiene que estar en todo, pero sí debe estar muy bien posicionada en algunas áreas críticas. Energía, materiales, química sostenible, biotecnología, salud, inteligencia artificial aplicada y tecnologías para la resiliencia climática son campos donde podemos y debemos tener un papel más importante.


