Conferencia Magistral de Mauro Guillén

Demografía, productividad y hegemonía global: ¿Podrá China desbancar a Estados Unidos?

La Fundación Rafael del Pino organizó, el 19 de mayo de 2026, la Conferencia Magistral “¿Podrá China desbancar a Estados Unidos?Demografía, productividad y hegemonía global: ” que impartió Mauro Guillén.

Mauro F. Guillén William H. Wurster Professor of Multinational Management y Vicedecano del MBA Program for Executives en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania y un reconocido experto en tendencias globales, mercados internacionales y transformación económica. Con formación en sociología por Yale y en economía empresarial en España, su trabajo combina análisis cuantitativo y una mirada interdisciplinar para identificar las grandes oportunidades y desafíos que surgen en la intersección entre demografía, innovación tecnológica y evolución financiera.Autor del bestseller 2030: How Today’s Biggest Trends Will Collide and Reshape the Future of Everything —seleccionado como Libro del Año por el Financial Times—, ha recibido prestigiosas distinciones académicas como las becas Fulbright, Rockefeller y Guggenheim. Su investigación y sus ideas han sido difundidas en medios como The New York Times, The Economist o Financial Times, y ha sido nombrado Caballero de la Orden del Mérito Civil por S.M. el Rey Felipe VI.

Puede descargar aquí la presentación de la conferencia en formato powerpoint:

Resumen:

La Fundación Rafael del Pino celebró el pasado 19 de mayo una nueva sesión de su programa de Conferencias Magistrales con la participación de Mauro F. Guillén, William H. Wurster Professor of Multinational Management y vicedecano del MBA Program for Executives en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania. Bajo el título “¿Podrá China desbancar a Estados Unidos? Demografía, productividad y hegemonía global”, el economista y sociólogo ofreció un amplio análisis sobre las dinámicas que determinarán el equilibrio de poder internacional durante las próximas décadas.

A lo largo de su intervención, Guillén defendió que la rivalidad entre China y Estados Unidos no puede entenderse únicamente desde el tamaño relativo de sus economías, sino que exige incorporar factores como la evolución demográfica, la productividad, la capacidad tecnológica, el poder militar y la fortaleza institucional.

La hegemonía global depende de múltiples factores

Para abordar esta cuestión, el profesor de Wharton presentó un índice de hegemonía global basado en tres variables: el tamaño del PIB, el PIB per cápita y la capacidad de proyección militar medida a través de la marina de guerra. A partir de este modelo, argumentó que China podría aproximarse significativamente a Estados Unidos en términos de influencia internacional, pero difícilmente logrará superarlo de forma sostenida a lo largo del siglo XXI.

Según explicó, las proyecciones muestran que el liderazgo estadounidense continúa apoyándose en ventajas estructurales muy difíciles de replicar, especialmente en innovación tecnológica, capacidad de atracción de talento e integración financiera internacional.

El principal límite de China: la crisis demográfica

Uno de los principales ejes de la conferencia fue el análisis del deterioro demográfico chino. Guillén subrayó que China se enfrenta simultáneamente al envejecimiento acelerado de su población y a una caída persistente de la natalidad, una tendencia que considera prácticamente irreversible incluso tras el abandono de la política del hijo único.

A su juicio, factores como el elevado coste de la crianza, la transformación del papel de la mujer en la sociedad, la urbanización y los cambios culturales hacen muy improbable una recuperación significativa de la fecundidad. En este contexto, advirtió de que el declive demográfico tendrá profundas consecuencias económicas, financieras y geopolíticas para el país asiático.

La inmigración, la gran ventaja estratégica de Estados Unidos

Frente a las limitaciones estructurales de China, Guillén identificó la inmigración como una de las grandes fortalezas históricas de Estados Unidos. Según sus simulaciones, incluso en escenarios donde China logre avances muy significativos en robotización e inteligencia artificial, Estados Unidos mantendría la primacía global si es capaz de sostener flujos migratorios suficientes.

El académico destacó además el papel decisivo de los inmigrantes en sectores estratégicos estadounidenses como la tecnología, la investigación científica o la sanidad, recordando que una parte sustancial de las grandes empresas tecnológicas del país fueron fundadas o cofundadas por inmigrantes.

Inteligencia artificial y robotización: una nueva carrera tecnológica

La conferencia abordó también el impacto de la inteligencia artificial y la automatización sobre la productividad y el crecimiento económico. Guillén señaló que China cuenta actualmente con ventajas importantes en robotización industrial y manufacturas avanzadas, mientras que Estados Unidos mantiene una posición especialmente sólida en servicios tecnológicos y plataformas digitales.

En este sentido, sostuvo que la inteligencia artificial puede mitigar parcialmente los efectos negativos del envejecimiento poblacional, aunque advirtió de que también generará tensiones en los mercados laborales y exigirá importantes procesos de adaptación educativa y profesional.

Una rivalidad distinta a la Guerra Fría

Otro de los aspectos centrales de la intervención fue la comparación entre la rivalidad actual entre China y Estados Unidos y la antigua confrontación entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Guillén insistió en que ambas situaciones son profundamente diferentes, ya que hoy las dos grandes potencias están completamente integradas en los mismos circuitos comerciales, financieros y tecnológicos.

Esa interdependencia hace que ninguno de los dos países pueda perjudicar gravemente al otro sin asumir también costes económicos muy elevados, lo que introduce un grado de complejidad geopolítica muy superior al de la Guerra Fría clásica.

Los límites del poder blando chino

Aunque reconoció el impresionante ascenso económico y tecnológico de China, Guillén se mostró escéptico respecto a su capacidad para construir un liderazgo global comparable al estadounidense. Entre las principales limitaciones señaló el escaso atractivo internacional de su modelo político, el nacionalismo creciente, la debilidad internacional del renminbi y sus dificultades geográficas para proyectar poder marítimo.

Frente a ello, defendió que Estados Unidos sigue conservando una enorme capacidad de influencia cultural gracias a elementos como el inglés, Hollywood, las grandes plataformas tecnológicas y el prestigio internacional de sus universidades y centros de innovación.

Europa y el riesgo del estancamiento

Europa ocupó también un lugar destacado en el análisis. Guillén advirtió sobre el estancamiento de la productividad europea y criticó la insuficiente apuesta por la educación, la innovación y las industrias tecnológicas emergentes.

A su juicio, mientras Estados Unidos y China han logrado construir grandes ecosistemas empresariales en torno a los sectores del futuro, Europa continúa excesivamente vinculada a industrias tradicionales. Asimismo, defendió la necesidad de replantear la política de defensa europea apostando por tecnologías asociadas a la guerra asimétrica, como drones y sistemas automatizados, en lugar de reproducir modelos militares convencionales heredados del siglo XX.

Educación y capital humano como prioridad estratégica

En el coloquio posterior, Guillén insistió en que la productividad será el gran factor determinante del crecimiento económico en las próximas décadas. Por ello, defendió que países como España deberían concentrar sus esfuerzos en reforzar la educación, la formación profesional y el capital humano.

Como ejemplos de éxito citó casos como Irlanda, Singapur o Dinamarca, economías que, según explicó, han logrado transformar su posición internacional gracias a políticas sostenidas de inversión educativa y modernización tecnológica.

Una visión optimista sobre la globalización

La sesión concluyó con una reflexión sobre el futuro de la globalización. Frente a las tesis que anticipan un proceso de desglobalización irreversible, Guillén defendió que la integración global continúa avanzando, especialmente en ámbitos como la tecnología, la circulación de información y la producción cultural.

En su opinión, la globalización no conduce a una homogeneización del mundo, sino precisamente a una creciente diferenciación entre países, empresas y sociedades, que buscan posicionarse estratégicamente dentro de un entorno internacional cada vez más competitivo e interconectado.

La Fundación Rafael del Pino no se hace responsable de los comentarios, opiniones o manifestaciones realizados por las personas que participan en sus actividades y que son expresadas como resultado de su derecho inalienable a la libertad de expresión y bajo su entera responsabilidad. Los contenidos incluidos en el resumen de esta conferencia son resultado de los debates mantenidos en el encuentro realizado al efecto en la Fundación y son responsabilidad de sus autores.

The Rafael del Pino Foundation is not responsible for any comments, opinions or statements made by third parties. In this respect, the FRP is not obliged to monitor the views expressed by such third parties who participate in its activities and which are expressed as a result of their inalienable right to freedom of expression and under their own responsibility. The contents included in the summary of this conference are the result of the discussions that took place during the conference organised for this purpose at the Foundation and are the sole responsibility of its authors.