Medio ambiente: ni apocalipsis, ni alarmismo

La preservación del medio ambiente es uno de los grandes temas del siglo XXI. El cambio climático, o la desaparición de la diversidad, por ejemplo, son cuestiones que preocupan a la población. Pero ¿está justificado el alarmismo medioambiental que se ha creado? Michael Shellenberger, activista medioambiental y fundador y presidente de Environmental Progress, cree que no, en tanto en cuanto la tecnología puede ayudarnos sobremanera.

Noticias para el medio ambiente

Que hay malas noticias para el medio ambiente, comenta Shellenberger, es incuestionable. Señala que el mundo se calienta a causa de la actividad humana. Los niveles del mar están subiendo porque los casquetes polares se derriten. El número de especies animales se ha reducido a la mitad desde 1970, a causa del deterioro de su hábitat y del consumo directo de animales salvajes. Los humanos usamos la mitad de la superficie útil del mundo, de la cual la mitad se dedica a la ganadería. La tercera parte de las pesquerías está sobreexplotada. ¿Qué va a pasar cuando China y el resto de Asia sean más desarrollados y, por tanto, consuman más pescado? Y los residuos plásticos tienen un gran impacto sobre la fauna. Con semejantes noticias no es extraño que cunda el fatalismo y se difunda rápidamente en el seno de la sociedad.

También hay algunas buenas noticias para el medio ambiente. Podemos aprovechar la energía eólica y la solar. La directora de Silvicultura de la FAO dice que podemos utilizar la madera como fuente de energía alternativa. Sabemos que la eficiencia energética va a reducir nuestro consumo de energía. Y si nos hacemos vegetarianos, dicen, habrá menos emisiones de dióxido de carbono.

La historia completa

Todo lo expuesto anteriormente es cierto, pero no dibuja la historia completa del medio ambiente. En el tintero quedan aún más cosas que es importante sacar a la luz. Estados Unidos, por ejemplo, ahora es el líder climático del mundo. Ha reducido sus emisiones más que ningún otro país del mundo. Además, está haciendo las cosas mejor de lo que se suponía que lo haría según el Acuerdo de París.

En estos momentos, el mundo ha alcanzado el pico de las emisiones de dióxido de carbono. Eso no se había previsto. Las emisiones seguirán creciendo durante un decenio, pero, a mediados de siglo, estarán bajando. En consecuencia, es poco probable que la temperatura global aumente tres grados más.

Cuestiones sobre el medio ambiente

El problema de los residuos plásticos puede resolverse si los incineramos. Y, si fuéramos vegetarianos, podríamos reducir las emisiones de dióxido de carbono el 2% o 3%, nada más. Esto es así porque el dinero que se ahorra en la carne se invierte en producir otras cosas que también generan emisiones. Así es que el efecto sobre el medio ambiente es nulo.

Más cuestiones sobre el medio ambiente a tener en cuenta. Los incendios forestales se han reducido el 25% desde 2003. Solo se ha deforestado el 20% de la Amazonia. La mitad de su superficie ya está protegida y los indios yanomamos controlan una gran parte de ella. Esa parte tiene el tamaño de Hungría, pero mientras en Hungría viven diez millones de personas, yanomamos solo hay veinte mil.

No estamos en la gran extinción

Tampoco estamos en la gran extinción, como dice Greta Thunberg. Desaparecen especies, cierto, pero tres cuartas partes de ellas no están amenazadas. Solo un 6% corre gran peligro. La amenaza para los osos polares es la caza, no que se derrita el casquete polar. Las ballenas jorobadas vuelven, gracias al éxito enorme en su protección. Lo mismo sucede con las tortugas marinas. Sería un error dar a entender que no es así. En cuanto al plástico, de hecho, ayudó a salvar a las tortugas, porque sustituye al carey en productos como las gafas.

La superficie destinada a la agricultura se ha reducido el 8%. La producción de alimentos, sin embargo, se ha incrementado el 300%. La cantidad de tierra que se destina a la ganadería está reduciéndose también. Esto permite que esos terrenos puedan reforestarse, con lo que los países reverdecen. De hecho, el 40% de la superficie de Europa ahora está cubierta de bosques. Esos bosques se gestionan mejor, con lo que se reduce el riesgo de incendios y, si se producen, son más fáciles de controlar. Además, queda más terreno disponible para la fauna y la flora salvajes, mientras se reducen las emisiones de CO2. Gracias a la acuicultura producimos más peces. De esta forma, puede evitarse el problema de la sobrepesca y dejar esos peces para las ballenas. El medio ambiente sale ganando.

Desmaterialización y medio ambiente

El fenómeno más importante de todos para el medio ambiente es la desmaterialización. Pensemos en el teléfono móvil. Antes se necesitaban faxes, tocadiscos, altavoces, DVDs, cámaras, calculadoras, periódicos. Antes deforestábamos y ahora podemos sustituir todos esos objetos por nuestros teléfonos móviles. Este proceso, la desmaterialización, aparece en todas las partes de la economía. Las ciudades, por ejemplo, son más pequeñas en extensión. Pero están llenas de gente, son más densas, y la densidad de población va a más.

Otra cosa a tener en cuenta es que muchas de las soluciones verdes no funcionan. La mayoría de las personas no son, ni van a ser, vegetarianas. Eso no es un problema y podemos adaptarnos a ello. Si reciclamos los plásticos, el 90% de esos plásticos va a países pobres y a los océanos. A su vez, la ganadería de pastos es mucho menos eficiente que la agricultura de concentración. Esta última es la que permite reducir las emisiones y el uso de tierra.

Una oposición incomprensible

Los expertos en medio ambiente a veces se oponen a las buenas tecnologías. Por ejemplo, a comer salmón modificado genéticamente. Pero esto es una técnica de reproducción. Si se consiguen peces criados en tierra, todos podrán comer más sano y esos animales se salvarán. ¿Quiénes se oponen? Muchas veces los ecologistas porque no les gusta la idea, aunque sea buena para la naturaleza.

El gas natural también es bueno. Cuando sustituye al carbón reduce las emisiones de dióxido de carbono. Por eso hay menos emisiones en Estados Unidos. La huella de carbono del gas es muy baja, por lo que la transición de carbón a gas es buena. Así es que llevamos ciento cincuenta años reduciendo la intensidad de uso de carbono para la energía.

Energía y medio ambiente

Para prosperar, hay que utilizar la energía, porque no queremos ser pobres. La calidad de la energía también importa. ¿De dónde viene nuestra energía limpia? Suecia, Francia, Suiza utilizan básicamente energía nuclear e hidroeléctrica. Hemos invertido casi dos billones en nuclear y 2,3 billones en solar y eólica, que son energías mucho menos eficaces. ¿Qué pasa con Francia y Alemania? Francia es muy nuclear, mientras que Alemania la abandona y tiende hacia renovables. En consecuencia, la electricidad en Alemania es casi el doble de cara que en Francia. Alemania, además, produce diez veces más carbono por unidad de energía que Francia. Por último, las baterías son muy caras y nadie cree que vayan a salvar a la eólica ni a las solares.

¿Por qué lo hemos hecho tan mal? Porque pensamos que lo natural es mejor. ¿Tiene sentido? ¿Por qué un panel solar va a ser más natural que una central nuclear? Los desechos de los paneles solares son trescientas veces más peligrosos que los residuos nucleares porque contienen plomo y otros minerales pesados. Las instalaciones solares necesitan cuatrocientas veces más terreno. Si queremos proteger las especies, no podemos quedarnos con su hábitat, como pasó en California. En Alemania hay manifestaciones en contra de la energía eólica por su impacto medioambiental. Por tanto, concluyó, lo que nos va a permitir salvar a la naturaleza es hacer uso de la energía nuclear.

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