Yuval Noah Harari sostiene que el superpoder de los seres humanos consiste en nuestra capacidad de cooperar unos con otros. Lo que de verdad crea valor y riqueza es la posibilidad de cooperar a escalas de cientos de millones de personas. Pero la cooperación se basa en la confianza: yo me comporto de acuerdo con lo que tú esperas de mí, y tú haces lo propio conmigo.
Por eso, la nueva lógica de aprovechar cada relación bilateral para redefinirla a favor propio, que se va extendiendo por el mundo, constituye un ataque directo a esa confianza. Ricardo Hausmann, economista venezolano y profesor de la Universidad de Harvard, aplica este marco al cambio de orden internacional que impulsa Donald Trump y a sus consecuencias para Venezuela.
Del orden de la Guerra Fría al “America First”
Para comprender la situación actual es necesario contextualizar el sistema internacional que ahora se tambalea. Este sistema surgió tras la Guerra Fría, con dos bloques claramente definidos:
- La Unión Soviética, con una ideología universalista y vocación expansiva
- Un bloque basado en libertad individual, democracia y economía de mercado
Estados Unidos lideraba este segundo bloque, pero lo hacía con autocontención, generando confianza entre sus aliados.
La visión de Trump rompe con este enfoque. Su doctrina “America First” parte de la idea de que ese sistema perjudicaba a Estados Unidos. Sin embargo, como señala Hausmann, esta ideología no es universalizable: ningún país antepondrá los intereses de otro a los propios. Esto dificulta la creación de coaliciones estables.
El colapso económico de Venezuela en perspectiva
Para ilustrar las consecuencias, Hausmann compara la crisis venezolana con uno de los episodios más graves de la historia económica española: la Guerra Civil.
- En España, el PIB cayó un 28% en tres años
- En Venezuela, cayó un 35% en los primeros tres años y medio de Maduro
- Posteriormente volvió a caer otro 35%, hasta situarse en el 25% del nivel inicial
Se trata de una contracción histórica, superior incluso a la de un conflicto bélico, y sin guerra de por medio.
Las causas del desastre: petróleo, expropiación y colapso institucional
El origen de la crisis es, en gran medida, interno. El régimen utilizó el boom petrolero (2004–2014) para:
- Expropiar y debilitar al sector privado
- Concentrar el poder político
- Aumentar el gasto público de forma insostenible
Cuando el precio del petróleo cayó, el modelo colapsó. El país dejó de tener acceso a financiación y entró en una profunda crisis económica y social que provocó la emigración de ocho millones de personas.
Mientras tanto, la respuesta internacional fue limitada. Hubo condenas y reconocimientos, pero sin acciones efectivas. Instituciones como la OEA o la Corte Penal Internacional no actuaron. Así, el principio de no injerencia terminó funcionando como un mecanismo de protección del régimen.
La intervención de Trump y el cambio de reglas
En este contexto emerge la doctrina Trump. Su planteamiento es directo: si un país genera inestabilidad, migración y problemas de seguridad, Estados Unidos no tiene por qué tolerarlo.
Esto llevó a la extracción de Maduro el 3 de enero, una acción que no habría sido posible bajo las normas anteriores. Sin embargo, según Hausmann, fue ampliamente aceptada dentro de Venezuela, donde la soberanía ya había sido vulnerada previamente.
Las tres fases del proceso: ¿dónde queda la democracia?
Estados Unidos ha planteado tres etapas para Venezuela:
- Estabilización
- Recuperación
- Transición democrática
La preocupación de Hausmann radica en que la democracia aparece en último lugar. Durante la fase de estabilización:
- EE. UU. controla los ingresos del petróleo
- Se han eliminado influencias extranjeras en el ámbito militar
- No existe una agenda política clara
No hay avances en cuestiones clave como:
- Reformar el sistema electoral
- Legalizar partidos
- Permitir el regreso de líderes opositores
La “cheap talk” y el compromiso real con la democracia
Hausmann plantea una cuestión fundamental: ¿hasta qué punto es prioritaria la democracia para Estados Unidos?
En teoría de juegos, hablar sin compromiso se denomina cheap talk. Si existiera un compromiso real, ya se estarían impulsando reformas concretas. Sin embargo, no hay calendario ni medidas claras en esa dirección.
El dilema de la oposición venezolana
La oposición se encuentra en una posición compleja. Ha apoyado a Trump, pero este ha respaldado al régimen sin condiciones.
Hausmann advierte que:
- El apoyo sin condiciones es un regalo
- Trump no respeta la alabanza, sino la negociación
La oposición dispone de un activo clave: la legitimidad. Si la concede sin condiciones, pierde capacidad de influencia. Si la negocia, puede exigir avances en libertad y democracia.
Democracia, inversión y recuperación económica
El restablecimiento de los derechos no es solo una cuestión política, sino también económica. Sin garantías institucionales:
- No regresará la diáspora
- No volverá el capital humano
- No habrá inversión extranjera significativa
Además, el tutelaje externo es temporal. Para que haya inversión a largo plazo, es necesario un entorno estable basado en el Estado de Derecho.
Conclusión: cooperación, legitimidad y futuro
No hay actores más interesados en la libertad que los propios venezolanos. Como señala Harari, la cooperación es el gran superpoder humano. Pero esa cooperación solo es posible cuando existe confianza y cuando la voz de los ciudadanos cuenta.











